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Las vacunas aplicadas a personas de edad avanzada
no son siempre efectivas, advirtió el lunes la
científica austríaca Beatrix Grubeck-Loebenstein,
quien recomienda para ellas intervalos más breves
entre las inmunizaciones así como controles de
anticuerpos. La doctora explicó en el Foro de
Medicina Europeo, de Alpbach, que los adultos
mayores producen menos anticuerpos que los
jóvenes, porque con la edad disminuyen los
linfocitos T producidos por la glándula endocrina
timo, sin los cuales, el cuerpo no desarrolla
defensas. Añadió que estos linfocitos disminuyen a
partir de la pubertad y su reducción, debida a la
degeneración del timo, resulta irreversible. La
regeneración de esa glándula figura entre las
utopías de la medicina.
Un análisis entre personas mayores en Austria
demostró que en un 60% no disponían de anticuerpos
contra el tétanos, mientras que los jóvenes, hasta
los 35 años, el 92% sí tenía defensas contra esta
enfermedad, y algo parecido ocurrió con las
vacunas contra la garrapata y la del virus de la
gripe.
La ausencia de anticuerpos, incluso en personas
vacunadas, explica, según Grubeck-Loebenstein, por
qué la gente mayor que viaja mucho a otros
continentes enferma, a veces de malaria o
hepatitis, a pesar de estar vacunada.
Fuente: Agencia EFE |