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El envejecimiento de las células era concebido
hasta ahora como un proceso inexorable, pero
investigadores estadounidenses e italianos
obtuvieron un primer mapa de factores que influyen
en él y vieron la posibilidad de retrasarlo. Las
aplicaciones de este descubrimiento son todavía
lejanas pero, más que un hipotético elixir de una
larga vida, las consecuencias pueden ser
importantes para la comprensión de los mecanismos
que desencadenan los tumores.
"Es un primer resultado que da esperanzas, pero
hay que considerarlo con prudencia, pues se trata
de una investigación de base, realizada en células
cultivadas", dijo uno de los autores del trabajo,
el genetista italiano Francesco Galimi. El experto
desempeña sus tareas entre el Departamento de
Ciencias Biomédicas de la Universidad de Sassari y
el Instituto Salk, con sede en California, Estados
Unidos.
La investigación fue publicada en la revista Embo
Journal, la revista de la Organización de Biología
Molecular de Europa, y coordinada por el Lawrence
Berkeley National Laboratory.
Los estudiosos comenzaron a estudiar uno a uno, en
células cultivadas en laboratorio, los mecanismos
que determinan el envejecimiento. La atención se
concentró, en particular, en la erosión de las
estructuras que se encuentra en el extremo de los
cromosomas, llamados telómeros, y que se acortan
cada vez que la célula se repite hasta un cierto
punto y comienza a envejecer. La enzima que hace
posible el funcionamiento de estos relojes
biológicos se llama telomerasa, y puede ser unida
artificialmente para alargar los telómeros
recortados por su envejecimiento.
"Empero, los telómeros -observó Galimi- son
solamente uno de los factores que influyen en el
envejecimiento de las células. Hemos demostrado
que para frenar el envejecimiento de las células
no es suficiente alargar estas estructuras".
Así, los investigadores fueron en busca de todos
los factores capaces de influenciar en la duración
de la vida de las células. "Consideramos, uno a
uno, todos los mecanismos examinados. Ahora, lo
que estamos haciendo es considerar estas
estructuras cromosómicas todas unidas,
comprendiendo en qué modo se entrelazan y cómo
interactúan", explicó el genetista.
Lo que se obtuvo fue el primer mapa que orienta
sobre el envejecimiento de las células. Es una
primera imagen que en los próximos años necesitará
mayor esfuerzo y comprensión, pero que da una idea
de cómo puede funcionar la "central de control" de
la que depende la longevidad de las células.
El primer intento por controlar el envejecimiento,
activando y desactivando los numerosos factores
que lo componen, puso en evidencia el papel de las
proteínas p53 y p16, conocidas desde hace tiempo
por el papel que desempeñan en la aparición de los
tumores. Ambas proteínas, demostraron los
investigadores, consiguen bloquear el proceso de
envejecimiento celular.
Fuente: Agencia ANSA |