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Aunque se trata de un efecto adverso muy raro,
determinados agonistas de la dopamina pueden
provocar adicción al juego en los pacientes con
enfermedad de Parkinson que reciben estos
fármacos, de acuerdo con un estudio aparecido en “Neurology”.
Investigadores del Muhammad Ali Parkinson Research
Center en Phoenix (Estados Unidos) examinaron los
datos de más de 1.800 pacientes con esta patología
tratados en su centro durante un año e
identificaron a nueve de ellos –siete hombres y
dos mujeres- como jugadores patológicos.
Los nueve pacientes estaban tomando levodopa (un
fármaco que el cerebro transforma en dopamina) y
un agonista de la dopamina (fármacos que activan
el receptor de la dopamina en el cerebro), que en
ocho de los casos era pramipexol y en uno,
pergolida. Ninguno de los pacientes que tomaban
ropinirol (otro agonista de la dopamina) o sólo
levodopa presentaron ningún problema con el juego.
Los autores remarcan que este riesgo es muy
pequeño, pero aconsejan que los médicos informen a
los pacientes de este riesgo potencial,
“particularmente en el caso de enfermos que toman
dosis elevadas de un agonista de la dopamina y
tienen antecedentes de trastornos de depresión o
ansiedad”. En la mayoría de casos, esta ludopatía
puede cesar o ,cuando menos, ser controlada
cambiando el régimen terapéutico.
Fuente: Jano On-line |