Notas:
Los ancianos coronarios reciben un tratamiento preventivo inferior
  


Si bien no se conocen las causas, lo que será objeto de un nuevo trabajo, investigadores del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (IMIM) han confirmado la sospecha: los ancianos coronarios reciben una medicación inferior o no convencional en comparación con colectivos más jóvenes. Ello induce a plantear una vigilancia y control más estrechos del manejo preventivo secundario de estos pacientes.

Los pacientes coronarios mayores de 64 años suelen estar infratratados farmacológicamente frente a la prevención de recurrencias coronarias a pesar de presentar un peor perfil de riesgo cardiovascular e independientemente del sexo y la comorbilidad. Por este motivo, investigadores del Instituto Municipal de Investigaciones Médicas (IMIM), de Barcelona, plantean la necesidad de revisar y evaluar las razones por las que estos pacientes no reciben por ejemplo la dosis de IECA o betabloqueantes convencionales.

A medida que se avanza en edad, "el número de tratamientos utilizados en los pacientes coronarios disminuye. Es una paradoja, ya que son casos crónicos en su mayoría y con una frecuencia e intensidad del tratamiento elevada", ha dicho Jaume Marrugat, uno de los investigadores de este trabajo, efectuado en colaboración con Miguel Muñoz, del equipo de atención primaria (EAP) Montornés-Montmeló, integrado en la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria Centre del Instituto Catalán de la Salud. "Los resultados obtenidos deben llevarnos a insistir en la aplicación de las recomendaciones basadas en la evidencia científica, que no discriminan a los ancianos por razones de edad", ha añadido.

Si bien es cierto que el anciano posee unas peculiaridades farmacocinéticas y de pluripatología que pueden condicionar una menor agresividad terapéutica, una adecuada selección terapéutica "beneficiaría en principio a un amplio grupo de pacientes que en este momento están infratratados en la clínica".

Método
El estudio de tipo transversal multicéntrico, que todavía sigue su curso, recogió las variables sociodemográficas, la comorbilidad cardiovascular, el tratamiento (antiagregantes, beta bloqueantes, hipolipemiantes, inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina) y control de factores de riesgo de 1.022 pacientes con enfermedad coronaria estable adscritos a 23 áreas básicas de salud. Los datos corresponden al trabajo multicéntrico ICAR (Intervención en la Comunidad de Alto Riesgo coronario). Llama la atención que, a pesar de que tienen un peor pronóstico y que los programas de rehabilitación son efectivos en ancianos con cardiopatía isquémica, éstos reciben una menor prevención secundaria, como se ha descrito en otros trabajos.

Pluripatología
"Una de las posibles causas es que la pluripatología asociada al envejecimiento supone un consumo más elevado de medicamentos, y esto se acompaña de una mayor presencia de interacciones y efectos adversos", ha aclarado el experto. El número medio de fármacos que utilizan los ancianos en la comunidad oscila entre 2 y 4 por persona y día, y hasta un 58,1 por ciento de las personas de edad avanzada consumen medicamentos habitualmente.

Entre los fármacos utilizados en el grupo de más edad predominan los nitratos y antagonistas del calcio, mientras que se utilizaron con menor frecuencia los beta bloqueantes, hipolipemiantes o antiagregantes.

"Quizás el grupo de más edad tiende a ser predominantemente sintomático". Hay estudios que ponen de manifiesto la tendencia a la infrautilización de los beta bloqueantes en la población anciana, en parte debido a la falta de representación de pacientes mayores de 70 años en los ensayos clínicos dirigidos a evaluar el efecto de estos fármacos en el aumento de supervivencia".

Este hecho, según el estudio, que ha publicado la revista de la Sociedad Española de Cardiología, probablemente se deba a que los ancianos presentan más contraindicaciones al uso de beta bloqueantes, como es el caso de los pacientes con arteriopatía periférica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diabetes.

No obstante, "estas situaciones no se relacionaron con el hecho de que se utilizaran dos o más fármacos en la prevención de recurrencias". Los casos seleccionados no presentaban más enfermedades con pronóstico vital desfavorable a corto plazo ni que supusieran una gran invalidez.

Olvidados por la edad
"La población mayor de 75 años está escasamente representada en los ensayos clínicos de tratamiento y prevención secundaria de la cardiopatía isquémica, cuando sus problemas de salud son significativos", ha indicado Marrugat. Aunque existen evidencias de que una prevención secundaria agresiva en ancianos se acompaña de una menor mortalidad por cardiopatía isquémica, todavía existe la práctica de infratratamiento.

Las enfermedades del aparato circulatorio constituyen la primera causa de muerte en España. De ellas, la cardiopatía isquémica se estima que puede causar 30.000 muertes en el año 2021. Con la edad tiende a aumentar la incidencia, mortalidad y letalidad por cardiopatía isquémica, una de las enfermedades más frecuentes en los mayores de 65 años. En este grupo de edad la cardiopatía isquémica constituye el 12,3 por ciento de la mortalidad en varones y el 10,4 por ciento en las mujeres, así como el 17,4 por ciento de todos los problemas de salud atendidos en atención primaria.

La incidencia de patología cardiovascular, como el infarto, es más dañina si cabe en la población femenina que en la masculina, y en los próximos años, como muestra el gráfico superior, la tendencia se acentuará. Las personas mayores de 65 años representan el 15 por ciento de la población actual en España, y se espera que este porcentaje alcance el 20 por ciento en el año 2031.

Fuente: Diario Médico
www.diariomedico.com