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Un grupo de investigadores del Instituto de
Tecnologías Biomédicas del Consejo Nacional de
Investigaciones de Milán (ITB) descubrió un
mecanismo bioquímico que podría volver crónico al
mal de Parkinson. Los estudios, dirigidos por el
profesor Luigi Zecca, identificaron nuevos
aspectos del proceso de degeneración de las
células nerviosas implicadas en la enfermedad e
identificaron también nuevas moléculas en
condiciones de bloquear in vitro la inflamación
crónica y el daño de las neuronas.
El trabajo de los investigadores del ITB,
publicado recientemente, ofrece esperanzas
concretas para nuevas y eficaces estrategias de
tratamiento contra esta grave enfermedad.
"Nuestras investigaciones, explica Zecca, nos
llevaron a estudiar algunas moléculas, como la
sulfasalazina que están en grado de bloquear el
efecto negativo de algunas células llamadas
microglia las cuales desprenden factores tóxicos.
En condiciones normales estas células tienen un
papel constructivo pero en la enfermedad producen
sustancias nocivas que determinan un proceso
inflamatorio crónico y una degeneración neuronal",
afirma el investigador.
En el cerebro de los enfermos de mal de Parkinson,
explica Zecca, existe un proceso de inflamación y
degeneración crónica y con las moléculas
identificadas se podría demorar o bloquear su
evolución. El mal de Parkinson es provocado en la
mayor parte de los casos por una interacción de
factores genéticos y ambientales. En la enfermedad
existe un proceso inicial de puesta en marcha y
luego un proceso en el que se vuelve crónica, con
la pérdida de células nerviosas.
Sobre esta fase de daño neuronal se conoce muy
poco, si bien es la fase más importante y que dura
más tiempo. Es decir, es la parte quizás más
importante de la enfermedad que es necesario
aclarar en vista del desarrollo de nuevas terapias
capaces de hacer más lenta la pérdida de neuronas
y el consecuente empeoramiento de los síntomas.
"Los fármacos que se usan actualmente están
basados en una sustancia llamada L-dopa, continúa
Zecca. Es como si suministrasen un fertilizante a
esas células nerviosas que no producen más
dopamina, con el objetivo de dar más fruto.
Con nuestros estudios pensamos llevar adelante una
estrategia distinta que actúa desde el inicio,
haciendo de modo que la enfermedad evolucione más
lentamente”. Nuestro experimento, explica el
investigador, demostró que una sustancia llamada
neuromelanina en ciertas células del cerebro,
llamadas microglia, determinan la liberación de
factores tóxicos que provocan un estado
inflamatorio crónico.
Este estado de inflamación provoca la degeneración
y luego la muerte de las células nerviosas
afectadas. A su vez, estas neuronas, muriendo,
liberan otra neuromelanina perpetuando el mortal
proceso degenerativo".
Los experimentos efectuados in vitro por los
investigadores de Milán demostraron que existen
moléculas en condiciones de inhibir los efectos
dañinos de la neuromelanina y esto podría retrasar
el curso de la enfermedad.
Fuente: Agencia ANSA |