Notas:
"La desnutrición aparece en el anciano con más frecuencia de lo que se diagnostica"
  

José Antonio Serra, jefe de Geriatría del Gregorio Marañón, de Madrid, señala que la desnutrición en las personas mayores se produce con más frecuencia de lo que se diagnostica, "pero la prevalencia varía dependiendo de si el anciano vive en su domicilio, en una residencia o ingresado en algún hospital".

"La desnutrición en los ancianos es una enfermedad cuya prevalencia es mucho mayor de lo que se diagnostica" ha afirmado a DM José Antonio Serra, jefe del Servicio de Geriatría del hospital Gregorio Marañón, de Madrid. Apunta que la prevalencia se sitúa alrededor del 5 por ciento en los ancianos que viven en su domicilio, entre el 17 y el 44 por ciento en los hospitalizados por patologías médicas y entre el 50 y 80 en ancianos ingresados en residencias.

"Un estado nutricional inadecuado contribuye de una manera significativa a la morbilidad asociada a numerosas enfermedades crónicas y empeora el pronóstico de los ancianos que sufren enfermedades agudas". De la desnutrición se derivan distintas consecuencias: altera las funciones cardíaca, respiratoria, hepática; el sistema inmune, y disminuye el metabolismo basal, filtrado glomerular y la masa muscular.

Factores de riesgo

Hay una serie de características que constituyen factores de riesgo de desnutrición en ancianos: "Dentro de los mayores con riesgo de desnutrición se encuentran los ancianos muy viejos, enfermos agudos, los que viven solos, los que tienen bajos ingresos económicos, incapacidad física, problemas dentales, bajo nivel de instrucción, los consumidores crónicos de fármacos, los fumadores y los alcohólicos".

Tres cambios

Según ha indicado Serra, los factores que influyen en el estado nutricional del anciano son los cambios en el modo de vida, los fisiológicos y los psicológicos.

Dentro de los cambios en el modo de vida, los ancianos son el grupo que padece un mayor número de enfermedades crónicas y por tanto, el que más fármacos ingiere: "Las enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, artrosis... pueden influir en el estado nutricional. Por otra parte, los medicamentos pueden intervenir en el estado nutricional por distintos mecanismos relacionados con la absorción, metabolismo o excreción de diferentes nutrientes". También la edad produce cierto grado de pérdida de masa muscular, por lo que Serra aconseja que se insista a los ancianos en los beneficios de llevar una vida activa "con lo que se conseguirá mantener una masa ósea y un tejido muscular más adecuado". "El aislamiento social por la muerte de los seres cercanos puede provocar una depresión, que acarreará un desinterés por la alimentación. Además, la disminución del poder adquisitivo limitará el consumo de alimentos caros, que son aquellos que aportan una mayor cantidad de proteínas".

La pérdida de piezas dentarias; alteraciones en el gusto y el olfato; disminución de las secreciones digestivas, y la menor sensación de sed son algunos de los cambios fisiológicos.

Por último, los cambios psicológicos que pueden afectar al estado nutricional de las personas mayores son los hábitos alimentarios: "Cualquier situación que cambie las costumbres asentadas a lo largo de toda la vida como la enfermedad o la muerte del cónyuge puede alterar los procesos normales de alimentación".

Sonia G. Sainz
Fuente: Diario Médico
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