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Trabaja sobre
músculos y articulaciones de enfermos
inmovilizados y mejora la circulación
Tres días en cama por una gripe bastan para dejar
los músculos exhaustos. Ni qué hablar de cuando
alguien está obligado a estar inmovilizado durante
meses por un problema de salud: lesiones en la
piel (las temidas escaras), infecciones, dolores
articulares, pérdida de la tonicidad muscular,
riesgo de trombosis (obstrucciones sanguíneas) en
las piernas.
Para dar respuesta a estos problemas es que en la
Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del hospital
Vélez Sarsfield, ubicado en el barrio de Monte
Castro, en esta ciudad, funcionan dos camas
mecatrónicas, diseñadas por expertos de la UBA,
que permiten la rotación de los grandes grupos
musculares en frecuencia, altura e intensidad
variables.
"Hace más de un año y medio que las utilizamos,
por donación de la Cooperadora de Acción Solidaria
(COAS) -afirma el doctor Daniel Elisabe, jefe de
la Unidad de Terapia Intensiva-. La cama permite
una movilización permanente, algo que evita que el
personal de enfermería tenga que rotar
periódicamente a los pacientes durante una
internación prolongada."
El doctor Elisabe comenta que en el hospital Vélez
Sarsfield han agregado a la cama un simple recurso
más: una colchoneta inflable. "La escara se forma
por varias razones, pero una de las más
importantes es el apoyo permanente sobre el mismo
lugar -dice el intensivista-. Además de la
rotación de la cama, un colchón inflable que se
mueve al compás de la cama y cada tres minutos va
apoyando un lugar distinto de la piel hace
prácticamente imposible esas lesiones. Hemos
tenido pacientes internados más de 70 días en
asistencia respiratoria mecánica que se fueron sin
una escara..."
Para el hospital Vélez Sarsfield, una institución
muy querida en el barrio -conocida por todos como
el hospitalito - es un orgullo tener este
dispositivo. "Buscamos lo mejor para los
pacientes", asegura el subdirector, doctor Jorge
Ross.
Un proyecto argentino
La cama mecatrónica fue pergeñada por un grupo del
Centro de Investigación de Diseño Industrial de la
Facultad de Arquitectura de la UBA, encabezado por
Mario Mariño, doctor en diseño industrial, junto
al diseñador industrial Gerardo Tomé y el
ingeniero Eduardo Benzo.
"Micromecánica electrónica y software: eso es lo
que significa la palabra -afirma el diseñador
industrial Gerardo Tomé, uno de los creadores-. La
cama tiene varios controles remotos porque todo
depende de la necesidad de cada paciente. Quizás
hay que estimular un grupo muscular determinado o
realizar un movimiento en especial. La idea es
mantener la movilidad, aunque la persona esté
inconsciente o desganada."
Como la cama mecatrónica es un desarrollo de la
UBA, la universidad otorgó una licencia a la firma
Ferplast (ferplast_sa @ferplast.com.ar) para
fabricarla.
"Sabemos que el producto tiene muy buena
aceptación, pero es una época difícil para las
exportaciones -explican Mario Zorzi y Lucas
Eleonori, directivos de Ferplast-. Dentro del
Mercosur, hemos enviado una primera partida a
Chile y estamos tratando con Paraguay. También
hemos hecho contactos en EE.UU. y en algunos
países de Europa; para una Pyme como la nuestra no
es sencillo pensar en vender afuera, ya que se
trata de un momento muy crítico."
Zorzi y Eleonori explican que existen dos modelos
de cama: "La AC 2000, o de alta complejidad, y la
CM 2000, o de complejidad media. De la primera se
vendieron dos al hospital Vélez Sarsfield, se
probó otra en el Instituto Roffo y ahora hay una
cama en demostración en el Hospital Universitario
Austral. En cuanto a la de mediana complejidad, se
vendieron algunas en instituciones privadas y a
particulares con necesidad de permanecer en cama."
En cuanto al precio, aseguran que es muy variable,
"pero el piso de la cama de complejidad media es
de 6900 pesos y el de la de mayor complejidad,
alrededor de $ 13.000".
"Ojalá nuestro hospital pudiera comprarla, pero
este tipo de elementos parecería ser un lujo en
momentos como éstos", dice el doctor Pablo
Boschini, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva
del Instituto Roffo.
Boschini añade que probaron la cama mecatrónica
durante 8000 horas y que notaron un importante
beneficio de pacientes, enfermeros y médicos.
"Es mucho lo que se puede hacer -menciona-, sobre
todo en el manejo respiratorio, como por ejemplo
el drenaje de secreciones, algo que disminuye las
infecciones. La cama permite posiciones que ubican
al paciente casi a 45° o 50° en forma lateral y
esto favorece tanto la funcionalidad respiratoria
como muscular. La protección antiescaras también
es muy eficaz. Un cuerpo en movimiento es más
difícil de dañar."
No sólo parece beneficiar a pacientes de terapia
intensiva, sino también en tratamiento por
lesiones neurológicas. "Además -agrega el doctor
Ross, subdirector del hospital Vélez Sarsfield-
existe un comando especial que se acciona y deja
la cama en posición horizontal para que los
profesionales actúen durante una emergencia."
Comentan Ross y Elisabe que algunos enfermos
reciben con una sonrisa la información de que,
durante su estada en terapia intensiva, la cama
los irá movilizando lenta y suavemente. "Y se van
menos doloridos, menos escarados y menos cansados
-coinciden los licenciados Sara Rodríguez y
Enrique Portillo, de la UTI del hospital-. Para
nosotros, la cama es excelente porque no tenemos
las habituales lesiones físicas por mover al
paciente. Si hay movilidad hay circulación y no se
pierde el tono muscular."
Para quienes deseen ver en acción la cama
mecatrónica, el canal Discovery Health pondrá en
pantalla dos emisiones, a las 11 y 19,30, el 16 de
agosto de 2003.
Por Gabriela Navarra
Fuente: LA NACION
www.lanacion.com.ar |