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Ratas con ictus
severos han recobrado la función cerebral tras
recibir una inyección de células madre de sangre
periférica, según un estudio dirigido por Alison
Willing, de la Universidad del Sur de Florida, en
Estados Unidos, que se publica este mes en Cell
Transplantation. La estimulación de las células de
la sangre con CSF-G puede convertirse en una
alternativa al trasplante de médula ósea para
pacientes con cánceres hematológicos. "Son más
fáciles de obtener, favorecen la recuperación
rápida después de la quimioterapia y ofrecen una
mejor supervivencia".
Teniendo en cuenta estos datos, el equipo de
Willing quiso analizar el papel de los CSF-G en el
tratamiento de sistema nervioso central. "Los
resultados sugieren que la movilización de células
de sangre periférica podría convertirse en un buen
sistema para el tratamiento precoz de la patología
del sistema nervioso central, como el ictus".
Reservorios
En un editorial que se publica en la misma
revista, Cesar Borlongan y David Hess, de la
Universidad de Georgia, comentan que las células
madre de sangre periférica del propio paciente se
pueden convertir en una buena fuente de células
para la terapia frente al ictus. "La
administración de CSF-G consigue movilizar las
células progenitoras desde la médula ósea hasta la
sangre periférica y hace que lleguen hasta el
cerebro para protegerle y restaurarle del daño
producido por el ictus. Este proceso puede evitar
la necesidad de aislar las células y reinjertarlas".
Borlongan y Hess han recordado que en el trabajo
se comparó la inyección de células de sangre
periférica estimuladas previamente con CSF-G,
células de cordón umbilical y un grupo control.
Los dos primeros grupos mostraron una recuperación
similar, por lo que la inyección de sangre
periférica estimulada con CSF-G se puede convertir
en una buena opción para tratar el ictus.
Fuente: E-Medicum.
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