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Las implicaciones
metabólicas de los ácidos grasos omega-3 en
determinadas etapas, como el embarazo y la
lactancia o en enfermedades crónicas, como el
cáncer, ha sido objeto de numerosas
investigaciones.
Sin embargo, "todavía un campo importante por
explorar, que es el del anciano, y en el que cabe
sospechar un déficit derivado de que comen menos,
del elevado precio del pescado o de su incapacidad
para ir a comprar, entre otros factores", ha
apuntado el profesor Jesús Román, de la Facultad
de Medicina de la Universidad Complutense de
Madrid y presidente de la Sociedad Española de
Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Las estimaciones apuntan a recomendar una ingesta
diaria de un gramo de esos ácidos, y algo
superiores en embarazadas, lactantes o personas
con un fuerte ejercicio físico. "Una dieta variada
y equilibrada debería aportar esas cantidades, por
lo que la ingesta de alimentos suplementados
(leche o panes) está justificada cuando el estilo
de vida no hace posible su ingestión de forma
habitual".
En su opinión, los alimentos funcionales no son
necesarios si la alimentación es variada y
equilibrada, pero "con las conductas sociales
actuales, en las que no se come en el domicilio o
descartamos muchos alimentos porque no nos gustan,
hace necesaria la ingesta de esos alimentos". Con
todo ha insistido en que "no se deben considerar
como un medicamento, sino como un remedio
transitorio, porque lo principal es modificar la
dieta". Así, ha señalado que los comprimidos de
ácidos omega-3 entran en la categoría de fármacos
y "la dosis que contiene es similar a la de un
arenque".
Román reconoce que el campo de la nutrición está
sometido a frecuentes cambios, y entre los que
están por venir ha anunciado que "en los próximos
meses volveremos a reeditar la rueda nutricional,
que se adapta más a las costumbres de nuestro país
que la pirámide que manejamos actualmente".
Fuente: Diario Médico
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