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Más accesible y
con menos efectos adversos
A María Teresa se la escucha hablar con
naturalidad del otro lado del teléfono. Cuesta
creer que el jueves, cuando entró a quirófano, no
podía siquiera hablar debido a un recrudecimiento
de la enfermedad de Parkinson que la aqueja desde
hace una década, y que meses atrás se volvió
resistente a los medicamentos. Cuando le den de
alta, cuenta María Teresa, retomará su oficio de
modista, que quedó trunco en manos de la
enfermedad.
Esta mujer de 50 años es la primera paciente con
Parkinson argentina en ser sometida a un nuevo
procedimiento quirúrgico denominado subtalamotomía,
que se está probando al mismo tiempo en cuatro
países -España, Cuba, Corea del Sur y la
Argentina-, en un proyecto coordinado por la
Universidad de Emory, de Estados Unidos.
"Esta intervención permite que los pacientes
obtengan una mejoría de sus síntomas de alrededor
del 80%, como en la cirugía convencional, pero con
menos efectos secundarios y menos complicaciones",
dijo a LA NACION el doctor Marcelo Merello, jefe
de la sección de movimientos anormales de Fleni,
donde se llevó a cabo la citada intervención.
"Además, esta cirugía es mucho más accesible, ya
que no requiere el implante de electrodos, cuyo
costo por cirugía es de 10.000 a 20.000 dólares."
Reducir los costos de estas cirugías no es una
meta menor, ya que se estima que en la Argentina
sólo uno de cada diez pacientes que deberían ser
operados logra acceder a ese tratamiento. "La
subtalamotomía implica sólo el costo del
procedimiento quirúrgico, por lo que podría
aplicarse en hospitales públicos. Es una forma de
acercar la posibilidad de tratamiento a la gente."
La enfermedad de Parkinson surge cuando una región
del cerebro llamada sustancia nigra deja de
producir dopamina, lo que da lugar a la aparición
de los temblores, la rigidez y la lentitud en los
movimientos característicos de la enfermedad.
El tratamiento habitual consiste en la
administración de dopamina, pero a los diez años
de tratamiento la mayoría de los pacientes empieza
a experimentar efectos adversos que hacen
necesario sumar otras drogas a la terapia. "Pero
en un 10% de los pacientes la medicación no es
suficiente, por lo que hay que recurrir a la
cirugía."
La forma convencional consiste en el implante de
microchips en el núcleo subtalámico del cerebro.
"La nueva cirugía consiste en anestesiar
progresivamente ese núcleo hasta destruirlo
-explica Merello-; de esta manera se obtienen los
mismos resultados, pero con menores efectos
adversos a largo plazo, y a un costo mucho menor."
Fuente: Diario La Nación
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