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La revista Neurology
publica en su último número una investigación que
demuestra que el consumo de cafeína equivalente a
cinco o más tazas de café diarias en mujeres que
siguen un tratamiento hormonal sustitutivo (THS)
eleva el riesgo de desarrollar enfermedad de
Parkinson. Hasta ahora se sabía que la THS
disminuía la probabilidad de desarrollar esta
enfermedad cuando las féminas apenas consumían
cafeína.
Las mujeres que consumen muy poca cafeína y que
durante la menopausia reciben tratamiento hormonal
sustitutivo (THS) consiguen reducir el riesgo de
sufrir enfermedad de Parkinson. Sin embargo, en
aquéllas que beben el equivalente a cinco o más
tazas de café al día la terapia hormonal eleva
este riesgo.
Un estudio que se publica este mes en Neurology
aporta un nuevo dato sobre la controvertida
relación entre la cafeína y la enfermedad de
Parkinson. En varios estudios se había demostrado
que una ingestión elevada de cafeína reducía el
riesgo de este trastorno en los varones. Pero
trabajos de esta índole en mujeres obtuvieron
resultados contradictorios.
A pesar de que la enfermedad de Parkinson no es
tan común entre las mujeres como en los hombres,
se encuentran evidencias que sugieren que los
estrógenos podían proteger a las neuronas ante
esta enfermedad neurodegenerativa. Aprovechando el
Estudio de las Enfermeras de Estados Unidos, un
trabajo que recabó datos de 77.000 mujeres durante
18 años, un equipo de investigadores, coordinado
por Alberto Ascherio, del Departamento de
Nutrición de la Escuela de Salud Pública de
Harvard, en Boston, ha analizado la relación entre
estos tres componentes: cafeína, hormonas y
Parkinson.
Los resultados del análisis revelan que las
mujeres que seguían la THS y bebían menos de media
taza de café diaria tenían un 65 por ciento menos
riesgo de desarrollar la enfermedad, comparadas
con las que no tomaban la terapia.
En cambio, entre las mujeres que bebían más de
cinco tazas diarias, la terapia hormonal producía
el efecto opuesto: el riesgo de desarrollar la
enfermedad de Parkinson era un 150 por ciento
mayor que entre las que no tomaban las hormonas.
Estos riesgos se estimaron tras ajustar las
diferencias por el consumo de tabaco, que se ha
demostrado como un importante factor de riesgo
para la enfermedad.
De estos datos se deduce que en el consumo extremo
de cafeína (muy poca o nada y mucha) el empleo de
THS no incide en el riesgo de sufrir Parkinson.
Fuente: Diario Médico
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