|
Se trata de
un software creado por investigadores de la
Fundación Favaloro
Localiza lesiones de hasta cuatro centésimas de
milímetro
El chequeo cuesta entre 100 y 200 pesos
A lo largo de casi dos décadas de investigaciones,
un equipo de la Universidad Fundación René G.
Favaloro logró desarrollar un kit de nuevas
herramientas de diagnóstico cardiovascular que
multiplica varias veces la precisión y la potencia
de los métodos con que se cuenta en la actualidad.
La nueva herramienta -no invasiva, es decir, que
no requiere la introducción de instrumentos dentro
del organismo- permite detectar alteraciones
mínimas en el sistema arterial décadas antes de
que se manifiesten como patológicas.
Se trata, ni más ni menos, que de un complejísimo
modelo físico-matemático de la dinámica del
sistema arterial y de sus componentes
fundamentales -la pared de las arterias, la sangre
en movimiento y la interacción entre ambas-,
traducido en un software que puede adosarse a los
instrumentos de diagnóstico cardiológico de que
actualmente se dispone y gracias al cual se pueden
evaluar en detalle distintos procesos ligados a la
degeneración de las arterias, el espesamiento de
la sangre y fenómenos relacionados con la fricción
de la sangre sobre la pared arterial que influyen
en la formación de la placa de ateroma y sus
eventuales obstrucciones.
"Desde hace mucho los médicos necesitaban un
equipo que permitiese comprender en profundidad
alteraciones muy, muy precoces; es decir, que les
permitiera detectar prematuramente, digamos entre
los 20 y los 30 años, procesos que tal vez se
expresarían sólo a los 50 o 60 -explica el doctor
en ingeniería Ricardo Armentano, jefe del grupo de
Dinámica Arterial e Hipertensión de la Fundación
Favaloro-. Este sistema reúne un número de
instrumentos que permiten ver realmente en sus
comienzos distintos trastornos del sistema
cardiovascular."
Aunque ya los especialistas tenían a mano una
serie de imágenes y mediciones clínicas para
trazar mapas del estado de salud vascular de sus
pacientes, lo novedoso de este sistema -validado
por más de cuarenta trabajos de investigación
básica y clínica en la Fundación Favaloro y en el
hospital Broussais, de París- es que llega a
detectar trastornos que escapan a las otras
herramientas. Un ejemplo: pueden localizar y medir
en la pared arterial engrosamientos de sólo cuatro
centésimas de milímetro.
Por supuesto, desarrollar estas herramientas
demandó un trabajo ciclópeo y el trazado de
modelos de complejidad abrumadora. Baste con
mencionar que para la elaboración de algunos
índices se tomó en cuenta, por ejemplo, la
velocidad de cada una de las partículas de la
sangre al pasar por un punto dado.
"Para tener un verdadero gold standard ,
aprovechamos equipos del hospital Broussais, como
un robot capaz de medir incluso la presión con que
se aplica un sensor sobre una determinada arteria
-explica Armentano-. Junto con el investigador
argentino Jaime Levenson y su equipo del Inserm
formamos un grupo de investigación para la
modelización matemática de fluidos y para
desarrollar una especie de biopsia no invasiva de
las distintas capas que conforman la pared
arterial. Esto nos permite desglosar cada uno de
sus componentes y determinar cuál de ellos se
enferma, cuándo y por qué. Y también registrar si
el proceso patológico se revierte con tal o cual
terapia farmacológica o tratamiento médico."
Una de las dificultades con que debieron
enfrentarse los científicos es que cada uno de
estos componentes del aparato cardiovascular
interviene en distinta medida en el proceso
patológico.
"No sólo hay que estudiar la sangre, o la pared
arterial -explica el bioingeniero Sebastián Graf-,
sino también la relación entre la pared y la
sangre, porque el efecto de roce produce la
formación de lo que se conoce como placa de
ateroma ."
Los trabajos realizados fueron notablemente
fecundos: permitieron trazar este modelo
diagnóstico y también replantear algunas de las
teorías aceptadas sobre el desarrollo de la
enfermedad cardiovascular. Entre otras cosas, los
científicos descubrieron que algunos materiales
biológicos, como la pared de las arterias,
comienzan a fatigarse cuando llegan a los mil
millones de pulsaciones. En los seres humanos,
esta barrera se cruza... cerca de los 30 años,
aunque sus efectos devastadores sólo empezarán a
hacerse notar alrededor de los 60.
"Solamente por un problema mecánico, un elastómero
, como es el caso de la pared arterial, comienza a
fatigarse cuando llega a los mil millones de
pulsaciones -precisa Armentano-. Es decir que, aún
en ausencia de factores de riesgo, uno tendría ya
a esa edad alteraciones incipientes."
Entre los parámetros que se evalúan a través del
sistema desarrollado por los científicos de la
Fundación Favaloro y el hospital Broussais figuran
el diámetro interno de las arterias (determinación
del espesor intima-media) y la velocidad a la cual
se propagan las ondas del pulso sanguíneo, que da
una medida de la rigidez, la geometría y la
densidad de la sangre.
El chequeo con este sistema se realiza en no más
de una hora, porque el sistema electrónico ofrece
los resultados en tiempo real. Además, no exige el
empleo de costosos equipos o reactivos químicos.
Lo cubren la mayoría de las obras sociales y
empresas de medicina prepaga. Para los
particulares, su precio es de entre 100 y 200
pesos.
"Debe ser uno de los exámenes más baratos que
existen -afirma Ricardo Pichel, rector de la
Universidad Favaloro-, sencillamente porque el
principal insumo utilizado para diseñarlo fue la
materia gris."
"Nuestra idea es que todo esto se pueda reunir en
un solo equipo, como puede ser una computadora
portátil, y que la gente vaya a las escuelas, por
ejemplo, y se someta a un examen que detecte
alteraciones incipientes del aparato
cardiovascular", imagina Graf. El Instituto de
Ingeniería Biomédica ya está encarando esta tarea
a través de un convenio con la Universidad
Tecnológica Nacional.
"Hay que pensar que permitiendo que el conjunto de
la población acceda a este tipo de chequeos se
gastaría mucho menos que operando las
consecuencias de la aterosclerosis", subraya,
finalmente, el doctor Pichel.
Por Nora Bär
Fuente: Diario La Nación
www.lanacion.com.ar |