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Un estudio
norteamericano con más de 25.000 pacientes que
publica hoy JAMA ha encontrado que más de una
cuarta parte de los efectos adversos
farmacológicos se podrían evitar en ancianos.
Estos efectos evitables serían todos aquellos que
están motivados por errores en la prescripción o
preparación del compuesto o falta de adherencia
del paciente, según ha descrito el equipo de la
Universidad de Massachusetts.
Más del 25 por ciento de los efectos adversos
provocados por los fármacos en los ancianos
tratados de forma extrahospitalaria podrían
evitarse. Una encuesta realizada en Estados Unidos
con una muestra de 27.617 personas mayores de 65
años ha servido para llegar a esta conclusión, que
se publica hoy en The Journal of the American
Medical Association.
La encuesta revela que más del 90 por ciento de
las personas de 65 años o más suele tomar al menos
un fármaco a la semana. Más del 40 por ciento
recibía cinco medicamentos semanales como mínimo y
un 12 por ciento diez o más.
El autor principal de este trabajo, Jerry H.
Gurwitz, de la Universidad de Massachusetts, ha
determinado que los efectos adversos evitables de
los fármacos se debían a errores médicos
(prescripción o preparación inadecuadas, falta de
adherencia del paciente). "De los pacientes
estudiados, 1.523 sufrieron efectos secundarios.
El 27,6 por ciento de este grupo fueron errores
evitables. El índice total de efectos adversos se
contabilizó en un 50,1 por cada 1.000 personas y
año, mientras que el índice de efectos adversos
que podían evitarse ascendía al 13,8 por 1.000
personas y año. En la mayor parte de los casos
(58,4 por ciento) los errores se asociaban con una
prescripción inadecuada y con un mal control del
tratamiento farmacológico (60,8 por ciento).
También fuemuy común la mala adherencia del
paciente al tratamiento (21,1 por ciento)".
Familias conflictivas
Los autores destacan que las categorías
farmacológicas implicadas con más frecuencia en la
aparición de efectos secundarios asociados con
errores evitables fueron agentes cardiovasculares,
diuréticos, antibióticos, analgésicos no opioides
y anticoagulantes.
En sus conclusiones, los autores escriben que "las
estrategias de prevención deben dirigirse a las
etapas de prescripción y monitorización. Asimismo,
las intervenciones dirigidas a mejorar la
adherencia del paciente con pautas distintas o
monitorización también podrían resultar
beneficiosas".
En un editorial adjunto sobre este trabajo, David
Classen, de la Universidad de Utah, en Salt Lake
City, expone que "es necesario desarrollar nuevas
intervenciones para reducir los errores médicos
que favorecen la aparición de efectos secundarios
farmacológicos. Entre las medidas claves destaca
la de informatizar los datos básicos que sostengan
la prescripción del fármaco, como posibles
interacciones, alergias, ajustes de dosis y
frecuencia y duración límite del tratamiento"
Fuente:
Diario Médico
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