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Los adultos
mayores con diabetes mellitus es probable que
necesiten ayuda para bañarse, vestirse y realizar
otras necesidades básicas antes que sus iguales no
diabéticos, según muestran los hallazgos de un
nuevo estudio.
Investigadores del Reino Unido han encontrado que
el diagnóstico de diabetes mellitus está asociado
tanto con la esperanza de vida más corta como con
la esperanza de vida "activa" más corta,
entendiéndose por tal la capacidad de un individuo
para realizar de forma independiente las
actividades rutinarias de la vida cotidiana.
"La diabetes mellitus reduce de forma
significativa la calidad de la vida que reta a los
ancianos de la cuarta edad -en términos de su
capacidad para cuidar de sí mismos", dijo a
Reuters Health la autora del estudio, la doctora
Carol Jagger de la University of Leicester.
"Además, a medida que envejecen, las personas con
diabetes mellitus pasan una proporción cada vez
mayor de su vida restante con discapacidad,
dejando en claro la necesidad de vigilar
regularmente a estos ancianos con diabetes", según
escribieron Jagger y sus colegas en la revista
Journal of Public Health Medicine.
El estudio incluyó a 2 474 personas de 75 años de
edad y mayores, incluidas 212 personas con
diabetes mellitus -condición médica que se está
haciendo cada vez más prevalente en Inglaterra,
según observan éstos. La diabetes afecta a
alrededor de 1,4 millones de personas en el Reino
Unido, o a tres de cada 100 adultos, según la
organización benéfica Diabetes UK. En los Estados
Unidos, asimismo, está creciendo rápidamente y
actualmente se estima que afecta a 17 millones de
americanos, según la American Diabetes Association.
En este nuevo estudio, los participantes pasaron
las evaluaciones de salud de rutina, en las cuales
se calculó su esperanza de vida "activa" basándose
en que fuesen considerados activos o inactivos. Se
les consideraba activos si eran capaces de
realizar de forma independiente por lo menos seis
de siete actividades de la vida cotidiana, tales
como moverse por la casa, ir al cuarto de baño y
volver, vestirse y bañarse.
Durante un período de dos años, los investigadores
encontraron que los diabéticos no solo tenían una
esperanza de vida más corta, como se había
observado anteriormente, sino que también tenían
una esperanza de vida activa más corta. De hecho,
los diabéticos ancianos tenían dos años menos en
los que eran capaces de realizar las actividades
de la vida cotidiana sin asistencia que sus
iguales, según muestran los hallazgos. Y de la
edad de 85 años en adelante, los diabéticos
pasaban el 10% menos de su vida restante con
capacidad para realizar las actividades cotidianas
por sí mismos. En general, los diabéticos también
tenían tasas más elevadas de alteración visual y
de presión sanguínea alta y tenían más
probabilidad de clasificar su salud como regular o
deficiente que los no diabéticos.
Jagger señaló que aunque la esperanza de vida
global está aumentando, también lo está haciendo
la obesidad -importante factor de riesgo de la
diabetes. "Por lo tanto", dijo Jagger, "es
probable que tengamos más ancianos con diabetes
los cuales necesitarán vigilancia regular y
consumirán más servicios de salud".
Referencia: Journal of Public Health Medicine
2003;25:42-46.
Fuente:
Reuters Health |