Notas:
La prevención y manejo del dolor, clave en el control de las úlceras
  

Las úlceras representan en cierta medida un fracaso médico al no haber podido incidir suficientemente en la prevención y al no ser excesivamente eficaces las estrategias terapéuticas de curación. Mejorar el primer factor, así como el tratamiento del dolor, son actualmente dos aspectos fundamentales, junto con conseguir un adecuado estado nutricional del anciano.

Este ha sido el mensaje lanzado por Jorge Manzarbeitia Arambarri, del Hospital Universitario de Getafe, en la X Reunión de la Seimc. Las úlceras crónicas se dan con mayor incidencia en ancianos. Las más frecuentes son las úlceras varicosas, el síndrome de pie diabético (SPD) y las lesiones por presión (LP). En cierta manera constituyen "un fracaso en la aplicación de las bases de la geriatría, pues si el SPD con un enfoque preventivo agresivo puede obviarse, las LP aparecen en pacientes gravemente incapacitados. La prevención de dicha incapacidad es objetivo esencial de la geriatría".

El índice de envejecimiento, es decir, el porcentaje de mayores de 65 años, será el 20 por ciento en el año 2020; actualmente es del 16 por ciento, y el subgrupo que más crecerá es el de mayores de 85 años, "el que más enferma y se incapacita", con la importancia de la pérdida de función en los últimos años de la vida, factor coadyuvante esencial en la génesis de las úlceras. Algunas patologías, como las que afectan a la médula espinal, son especialmente proclives a producir úlceras, hasta en el 30 por ciento de los pacientes.

Factor patogénico
"Para tratarlas de forma adecuada es esencial conocer los factores patogénicos, intentando obviarlos y disminuir así la posibilidad de recaídas. La pérdida de función física, incontinencia, malnutrición y alteración de conciencia son los factores de riesgo más potentes y estudiados", ha señalado este especialista.

El objetivo terapéutico dependerá de la expectativa de vida del paciente. La prevención y tratamiento del dolor son esenciales. "Se estima que el 60 por ciento de los pacientes experimentan dolor, pero sólo se controla el 2 por ciento. Debemos aportar las necesidades nutricionales calculadas con suplementos de vitaminas y oligoelementos, sin que esté demostrado que las megadosis sean beneficiosas".

Por otro lado, el desbridamiento quirúrgico es esencial, ha precisado Manzarbeitia, aunque puede ser complementado con la aplicación de sustancias tópicas. "La utilización de enzimas no se ha mostrado más eficaz que el placebo. Por el contrario, la aplicación de corticoides o instilación de hipoclorito retrasa la cicatrización. Además, se han ensayado diversas terapias adyuvantes como hidroterapia, oxígeno hiperbárico, ultrasonidos y electroterapia, de las que sólo la última ha demostrado cierta utilidad".

El especialista ha insistido en que, "sin duda, los métodos más eficaces son los preventivos, incluso cuando la lesión por presión ya ha aparecido", como rotar los puntos de presión, evitar la fricción de la piel y los mecanismos que causen cizallamiento.


Fuente: Diario Médico
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