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El especialista
francés Luc Montaigner, uno de los descubridores
del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
confirmó haber administrado al Papa Juan Pablo II
una terapia basado en frutabomba para curar el mal
de Parkinson que lo afecta. En una entrevista
publicada este jueves por el diario italiano La
Repubblica, Montaigner dijo creer firmemente en la
terapia (dosis de integradores antioxidantes) que
aconsejó al pontífice, pero evitó atribuirse el
mérito de la mejoría en la salud del papa.
"No entro en la polémica; hay quien dice que ha
tomado los integradores alimentarios que le
recomendé y quien dice lo contrario o atribuye a
otras causas su mejoría", dijo. "Deseo solamente
que esté bien, porque es una gran personalidad de
nuestro tiempo: la valiente toma de posición
contra la guerra en Iraq es una muestra de su
vitalidad intelectual", declaró. Señaló que su
iniciativa de entregar al papa su curación basado
en integradores antioxidantes partió del hecho de
haber constatado que sufre del mal de Parkinson en
estado avanzado.
"En junio pasado fui al Vaticano, donde me recibió
en audiencia. Sin querer interferir con sus
curaciones y con el trabajo de sus médicos, tomé
la iniciativa de llevarle los integradores
antioxidantes", dijo. Montaigner aseguró que los
consejos que dio a Juan Pablo II tienen una base
científica seria.
Dijo que le entregó un extracto de papaya (fruta
bomba), elaborado a partir de la fermentación de
esa fruta tropical y que se ha demostrado que
tiene efectos inmunoestimulantes y antioxidantes.
Informó que ese integrador ha sido aplicado a
pacientes enfermos de sida, que si bien no
sanaron, sí tuvieron una mejoría en sus
condiciones de salud. "Es claro que no cura el
sida, pero agregado a la triterapia podría
funcionar también con la quimioterapia del cáncer,
que tiene efectos secundarios importantes",
declaró. Montaigner dijo no poder responder a la
pregunta si su terapia es la responsable de la
mejoría en la salud del jefe de la Iglesia. "Es el
secreto del papa y yo estoy a su disposición por
si le puedo ser útil", aclaró.
Juan Pablo II, quien en mayo próximo cumplirá
ochenta y tres años de edad, ha demostrado en sus
últimas apariciones públicas una notable mejoría
física: puede hablar mejor y mover el brazo y la
mano derecha, además que se le nota con mayor
energía.
Fuente:
Notimex |