|
El
diagnóstico de las infecciones en los ancianos
constituye un importante problema, ya que, debido
a que su curso es distinto al de los adultos, su
localización es dificultosa. Fernando Vázquez, del
Hospital Monte Naranco, en Oviedo, coordina la X
Reunión de la Sociedad Española de Enfermedades
Infecciosas y Microbiología Clínica, en la que se
abordará este aspecto, junto con otros
relacionados con el paciente geriátrico.
Las infecciones geriátricas están
infradiagnosticadas. Uno de los factores que
explican esta situación es el curso diferente de
estos procesos en el anciano frente al resto de
los adultos, lo que obliga a realizar un
diagnóstico diferenciado. Otro aspecto relevante
que debe ser tenido en cuenta es la mayor
incidencia de resistencias en este grupo de
población, sobre todo a quinolonas, debido a la
prolongación de los tratamientos.
Estos dos temas forman parte del programa de la X
Reunión de la Sociedad Española de Enfermedades
Infecciosas y Microbiología Clínica, que se está
celebrando en Oviedo y que se centra en las
enfermedades infecciosas geriátricas. Fernando
Vázquez, jefe de sección de Microbiología del
Hospital Monte Naranco y presidente del comité
organizador, se ha referido a las infecciones en
el anciano como "un gran desconocido", con falta
de información, por ejemplo, respecto a la
incidencia de este tipo de procesos.
Antonio Yuste Marco, coordinador del programa de
infección en hospitales de larga estancia de
Cataluña, será el encargado de aportar algunos de
los escasos datos de prevalencia de los que se
dispone en España, según los cuales las
infecciones geriátricas afectan al 7 por ciento de
la población.
La neumonía es la infección que causa una mayor
mortalidad en el anciano, con una incidencia de 25
casos por 1.000 habitantes y año. Además, es la
cuarta causa general de fallecimiento en la
población geriátrica.
Salud pública
Las infecciones en el anciano constituyen un
importante problema de salud pública por la morbi-mortalidad
a que dan lugar, además de ser un problema social,
ético y económico, según ha señalado Fernando
Vázquez.
Las más frecuentes son las infecciones
respiratorias, urinarias, del tracto
gastrointestinal y las de tipo cutáneo. Un aspecto
relevante es la mayor resistencia en infecciones
por determinados microorganismos en el anciano que
en el adulto, por ejemplo, a las ya citadas
quinolonas, una situación particular en la
población geriátrica relacionada con una terapia
más frecuente con sondas urinarias en este sector
de la población, así como a la aplicación de
tratamientos más prolongados. La resistencia a
otros antibióticos para la terapia frente a
neumococo también es mayor, si bien no está tan
relacionada con la edad como a quinolonas, ha
precisado el especialista.
Rogelio Martín Alvarez, del Hospital de Bellvitge,
será el encargado de explicar la experiencia de
este centro para intentar corregir las
resistencias en pacientes de edad avanzada.
Para afrontar esta situación, una indicación es la
rotación en la utilización de antibióticos, "si
bien es necesario tener en cuenta que la
aplicación de esta medida en el medio
extrahospitalario es más difícil".
Diferentes manifestaciones
Las manifestaciones diferentes frente al adulto
con que cursan las infecciones en los ancianos es
otro aspecto relevante. El encargado de
desarrollar este tema es Kevin P. Hihg, del
Servicio de Medicina Interna de la Universidad
Wake Forrest, en Carolina del Norte, Estados
Unidos. Así, algunas infecciones que en el adulto
dan lugar a fiebre no provocan aumento de la
temperatura en el anciano, lo que obliga a atender
otro tipo de signos o síntomas, como caídas o
alteraciones mentales.
La adopción de medidas preventivas para disminuir
el riesgo de infección en el anciano es otro
asunto pendiente que desarrollará Lindsay E.
Nicolle, de la Universidad de Manitoba, en
Winnipeg, Canadá. Este tipo de actuaciones puede
reducir la incidencia de infecciones cutáneas y
urinarias. Situación particular presentan los
pacientes vasculares, ha precisado Fernando
Vázquez, debido a que registran una mayor
incidencia de infecciones y resistencia frente a
diferentes patógenos.
Fuente:
Diario Médico
www.diariomedico.com |