Notas:
Los ictus silentes elevan el riesgo de demencia y deterioro cognitivo
  

Un estudio llevado a cabo sobre 1.115 pacientes que se publica hoy en The New England Journal of Medicine muestra mediante imágenes de resonancia nuclear magnética que los infartos cerebrales silentes en sujetos añosos aumentan considerablemente el riesgo de demencia y de deterioro cognitivo más rápidamente si se comparan con los ancianos que no han sufrido un ictus, aunque sean microictus silentes.

Los ancianos con infartos cerebrales silentes tienen un mayor riesgo de demencia y un deterioro más rápido de la función cognitiva que los que no presentan dichas lesiones, según un estudio que se publica hoy en The New England Journal of Medicine.

Las imágenes de resonancia nuclear magnética demuestran con frecuencia infartos cerebrales silentes en ancianos sanos que podrían estar asociados con demencia y deterioro cognitivo.

El equipo de Sarah E. Vermeer, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística del Centro Médico Erasmus, en Rotterdam, Holanda, ha estudiado la asociación entre los infartos cerebrales silentes y el riesgo de demencia o deterioro cognitivo en 1.015 participantes del Estudio de Imágenes en Rotterdam, un estudio poblacional retrospectivo entre personas con edades comprendidas entre los 60 y 90 años, sin demencias ni accidentes cerebrovasculares al comienzo del estudio.

Se sometió a los participantes a una prueba neuropsicológica y a un estudio de resonancia nuclear magnética cerebral en 1995 y 1996, y de nuevo se repitió en 1999 y 2000 y se monitorizaron para valorar la aparición de demencia a lo largo del estudio.

Se han efectuado análisis de riesgos proporcionales de Cox y de regresión lineal múltiple, ajustados para la edad, el sexo, nivel de educación y en función de la presencia o ausencia de atrofia subcortical y lesiones de sustancia blanca.

Control
Durante el seguimiento de 3.697 personas al año (media por persona de 3,6 años), se desarrolló demencia en 30 de los 1.015 participantes. La presencia de infartos cerebrales silentes en situación basal aumentaba en más del doble el riesgo de demencia. La presencia de infartos cerebrales cuando se efectuó la primera resonancia nuclear magnética se asoció con los peores resultados en las pruebas neuropsicológicas y con un deterioro más rápido de la función cognitiva global.

Los infartos talámicos silentes se asociaron con el deterioro de la memoria y los infartos no talámicos con deterioro de la velocidad psicomotora. Cuando los participantes con infartos cerebrales silentes que se detectaron al comienzo del estudio se subdividieron en los que sufrieron infartos adiciones durante el periodo de seguimiento y los que no, el deterioro cognitivo estaba limitado a los pacientes con infartos silentes adicionales.

Los autores del estudio han indicado que no se encontró una relación entre el deterioro cognitivo en la escala denominada mini-mental y la presencia de infartos cerebrales silentes. Dicha situación puede deberse a que el test, aunque es un buen medidor de la demencia, no es sensible para detectar los pequeños cambios que se producen en la función cognitiva.

En el trabajo se ha observado que los infartos producidos en el tálamo, donde se localiza la memoria a corto plazo, se asocian con un mal resultado en los test que se centran en la valoración de las habilidades de la memoria.



Prevención
John P. Blass, del Instituto de Investigación Médica Bruke de la Universidad Cornell, en Nueva York, comenta en un editorial que se publica hoy en The New England Journal of Medicine que las observaciones definidas en el trabajo de Vermeer, si se constatan en más enfermos, pueden favorecer la adopción de importantes medidas en la práctica clínica que reducirán la carga económica y social que plantea la demencia, al menos en los sujetos que se han sometido a una resonancia nuclear magnética. No obstante, el experto se muestra partidario de seguir el principio de que la primera medida que hay que tomar con los pacientes que presentan los primeros signos de demencias es no hacerles padecer un daño innecesario.


Fuente: Diario Médico
www.diariomedico.com