Un equipo de investigadores norteamericanos
descubrió una técnica por la cual, mediante un
simple análisis de sangre, se podrá determinar la
perspectiva de vida después de los sesenta años.
La investigación iniciada hace veinte años con
muestras de sangre tomadas a un grupo de
voluntarios mostró una fuerte correlación entre la
longitud de una parte del ADN denominado telómero
y la probabilidad de vivir al menos hasta los
setenta y cinco años después de haber cumplido
sesenta.
El telómero es una estructura que se encuentra en
el extremo de cada uno de los 26 cromosomas de
cada célula. Cada vez que una célula se divide, el
telómero se desprende de una unidad fija y cuando
este sector del ADN se agota, la célula muere (en
los seres humanos sólo las células cancerosas, el
esperma y los óvulos no "queman" sus telómeros).
El estudio, publicado en la revista científica
británica The Lancet, indica que las personas de
más de sesenta años con telómeros más cortos
tenían el doble de probabilidades de morir antes
que sus pares de telómeros más largos. La prueba,
realizada por un grupo de científicos de la
Universidad de Utah, puede dar un resultado en el
lapso de pocas horas y revolucionar a los sectores
que trabajan en seguros de vida y en salud, por
las consecuencias que implica.