Notas:

 En los mayores de 55 años

Prueban que mejora la actividad cerebral con el
ejercicio físico

Lo constataron con resonancia magnética

  
Por primera vez, un puñado de estudios de resonancia magnética de alta resolución constató una cuestión que los científicos sostienen desde hace años: en las personas mayores de 55 años, el ejercicio físico produce cambios anatómicos en el nivel cerebral que mejoran la actividad cognoscitiva.
“Tres áreas del cerebro adversamente afectadas por el envejecimiento muestran los más altos beneficios cuando una persona se mantiene físicamente activa –dice un comunicado de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, donde se realizó la investigación–. La prueba, dicen los científicos, está en 55 voluntarios mayores de 55 años que fueron evaluados con las resonancias magnéticas. Es la primera comprobación empírica de la relación entre la actividad aeróbica y la mayor o menor degeneración neuronal.”
El trabajo, publicado en el último número del Journal of Gerontology, registró cambios producidos por el ejercicio en las áreas frontal, parietal y temporal del cerebro, con diferencias favorables en la sustancia gris (relacionada con la inteligencia) y la sustancia blanca (vinculada con la cognición, y cuya alteración se asocia a la demencia senil).
“Esta comprobación es muy importante –dijo a LA NACION el doctor Roberto Sica, profesor titular de Neurología de la UBA y jefe de la división Neurología del Hospital Ramos Mejía–. Confirma que el ejercicio físico mejora áreas de la actividad cerebral superior, como memoria, capacidad de abstracción, razonamiento, juicio y funciones de ejecución".
La idea de que el ejercicio beneficia la cognición en la edad adulta no es nueva. En animales, diversos trabajos hallaron que el ejercicio aeróbico estimula ciertos componentes celulares y moleculares del cerebro. Por otra parte, estudios en humanos también comprobaron que la resolución de problemas y otras habilidades cognitivas cerebrales en las personas mayores eran más viables entre quienes se mantenían activos.
¿Por qué es tan relevante el cambio observado por los científicos norteamericanos en las sustancias gris y blanca del cerebro? En términos sencillos, la sustancia gris consiste en finas capas del cuerpo de las neuronas, involucradas con los procesos de memoria y aprendizaje. La sustancia blanca, en cambio, es la mielina, que contiene las fibras nerviosas que transmiten las señales en el cerebro.
A medida que las personas envejecen, estos tejidos se encogen siguiendo un patrón que se corresponde muy exactamente con la declinación en el rendimiento cognitivo.

Densidad
El estudio comprendió a hombres y mujeres de entre 55 y 79 años. El rango de actividad física abarcó de sedentarismo a actividad intensa. El rendimiento fue evaluado sobre la base de caminatas de casi dos kilómetros. Después, los investigadores realizaron estudios con escáner tridimensional de resonancia nuclear magnética que les permitieron evaluar detalladamente el comportamiento de las sustancias blanca y gris.
"Es interesante apuntar que no es el ejercicio per se el que tiene influencia sobre la densidad cerebral -dijo el doctor Arthur Kramer, principal autor del trabajo, profesor de psicología y miembro del Beckman Institute for Advanced Science and Technology en Illinois-. Es la actividad física en interacción con la edad la que logra los efectos positivos. Los adultos mayores muestran una declinación real en la densidad de sus cerebros en las áreas gris y blanca, pero el ejercicio hace más lenta esa declinación.
"Hasta el momento, nadie había reportado diferencias en estos tejidos marcadas por la actividad física. Pero nosotros las vimos", agregó el experto norteamericano.
¿Por qué se habla de densidad?
"El mejoramiento que provoca la actividad física se logra manteniendo la cantidad de conexiones entre las neuronas -dijo Sica-. Cuando las personas envejecen, la conexión es menor, pero la actividad física provoca una mayor densidad de conexión (sinapsis) neuronal."
Aunque el trabajo no lo especifica, apunta el especialista argentino que, probablemente, "el tipo de acción de la actividad física sobre la función cerebral se deba a que aumenta la producción de factores tróficos, es decir, las sustancias encargadas de mantener en salud las neuronas".

Demencia senil
Según explicó el doctor Federico Pérgola, profesor consulto de la Facultad de Medicina de la UBA y ex presidente de las sociedades de Gerontología y Geriatría, y de Neurogeriatría de nuestro país, "siempre se sospechó que la actividad motriz tenía influencia sobre la actividad cerebral. Si bien se estudió menos a la población de 50 o 60 años, hace dos o tres décadas que los mayores de 70 años fueron sometidos a disciplinas físicas para mejorar su faz cognoscitiva".
La observación de Kramer y sus colegas es muy útil "para explicar algunas cuestiones relacionadas con la sustancia blanca. Su disminución provoca la leucoaraiosis, directamente ligada con la demencia senil; la atrofia cerebral y también con enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes".
Comentó el doctor Pérgola que, hace dos años, fue director de tesis de la kinesióloga Bo, en la UBA, que se basó en demostrar la mejoría cognoscitiva en ancianos internados en geriátricos, lograda sobre la base de ejercicios que luego fueron controlados mediante tests de inteligencia.
En 1999, Kramer y sus colegas publicaron en la revista Nature un artículo en que se explicó que las personas de 60 años que habían sido sedentarias, pero a las que se les indicaba una caminata rápida de 45 minutos tres veces por semana, lograban mejorar los procesos y las habilidades mentales que habitualmente declinan con la edad.
Para el doctor Sica, es importante recordar que "el ejercicio físico debe realizarse 30 minutos por día, con una intensidad de moderada a mayor, y con las limitaciones de cada paciente. Combinarlo con una actividad intelectual periódica otorga mayores beneficios".
Coincidió el doctor Pérgola: "Lo importante es que, incluso las personas más ancianas, se contacten con otras personas, se integren, conversen, y lean. Claro que, a menudo, la soledad es un problema que hay que sortear porque dificulta estas cuestiones", concluyó.

Por Valeria Shapira
Fuente: Diario La Nación
www.lanacion.com.ar