Una potente sustancia antitrombótica procedente
de la saliva de los murciélagos podría perdurar
durante un periodo de tiempo tres veces más largo
que el tratamiento habitual del ictus, sin que por
ello aumenten los riesgos de daño cerebral
adicional, según una investigación publicada en el
número de enero de la revista "Stroke".
La sustancia derivada de la saliva del murciélago
se conoce con el nombre de activador del
plasminógeno salival "Desmodus rotundus" (APSD) o
desmoteplasa. "El APSD se dirige y destruye la
fibrina", ha explicado Robert Medcalf, principal
autor del estudio y miembro del Departamento de
Medicina de la Universidad de Monash, en
Australia. "Cuando el murciélago muerde a su
víctima, segrega esta sustancia que disuelve los
trombos sanguíneos, permitiéndole así seguir
alimentándose", ha añadido Medcalf.
Unos años atrás
A mediados de los años ochenta, Wolf-Dieter
Scheleuning, en la actualidad jefe científico de
la compañía alemana de biotecnología Paion,
observó que la enzima del murciélago estaba
relacionada genéticamente con el activador tisular
del plasminógeno (t-PA) pero era más potente.
Medcalf y Scheleuning fueron pioneros en la
clonación y en el estudio de la expresión genética
del t-PA, y estaban entre los primeros científicos
en desarrollar su uso potencial en el infarto
cerebral.
El único alimento y fármaco antitrombótico
aprobado para el tratamiento del infarto cerebral
isquémico es el activador tisular del plasminógeno
recombinante intravenoso (rt-PA).
Procedimiento
Los autores inyectaron APSD o rt-PA en el cerebro
de ratones y observaron la evolución de las
neuronas supervivientes. De este modo,
descubrieron que mientras que los APSD actuaban
selectivamente sobre la fibrina, no tenían ningún
efecto en dos receptores cerebrales que provocan
daño cerebral, ha señalado el coordinador de la
investigación. Por el contrario, los rt-PA
aumentaban enormemente el grado de muerte cerebral
subsiguiente a la activación del receptor y
podrían, de este modo, ser perjudiciales si se
produce mucho después del comienzo del ictus.
La alta actividad sobre la fibrina demostrada por
el APSD resulta muy ventajosa sobre el rt-PA. Ha
sido esta inquebrantable acción trombolítica del
ictus la que intriga a los investigadores, porque
mientras que el rt-PA resulta efectivo en la
ruptura y disolución de los coágulos, éste debe
ser suministrado con rapidez.
Por otro lado, el APSD podría ser una opción
segura de tratamiento para un periodo más largo de
tiempo al no tener efectos perjudiciales que
ocasionen daño cerebral. El intervalo de tres
horas existente hasta el momento no resultaba
suficiente para que el paciente se sometiera a las
resonancias que determinarían la existencia de
ictus isquémico.
Fuente: Diario Médico
www.diariomedico.com |