Notas:
Estudio en 35 unidades hospitalarias: se publicó en Medicina
Los mayores de 65 también deben cuidarse el corazón
  
Recomiendan controlar la hipertensión, la diabetes y la hipercolesterolemia. También es importante dejar de fumar.
Cómo aumentan los riesgos si no se cambian hábitos de vida.


"Si hasta ahora vivió bien, por qué mejor no lo dejamos tranquilo" o "dejar de fumar, ¿a esta edad?" o "¿no estoy un poco grande como para empezar a cuidarme en las comidas" son frases que suelen escucharse en los consultorios cuando los médicos les aconsejan a sus pacientes mayores de 65 años que controlen los factores de riesgo cardiovascular.

Otras veces, son los mismos médicos los que adoptan el criterio de ser menos exigentes, en lo que hace a medidas preventivas, con sus pacientes de edades avanzadas. "Con respecto a la hipertensión, por ejemplo, no todos los médicos tratan con el mismo rigor a los pacientes añosos que a los jóvenes", comentó a LA NACION el doctor Herman Schargrodsky, del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano.

Un reciente estudio realizado por Schargrodsky y sus colegas Mario Ciruzzi y Palmira Pramparo confirma que el control de los factores de riesgo para el infarto -hipertensión, colesterol alto, tabaquismo, diabetes, historia familiar de enfermedad cardiovascular- sigue siendo importante más allá de los 65 años.

"Si bien no podemos decir que con el control de los factores de riesgo cardiovascular los pacientes añosos vayan a vivir muchos años más, lo cierto es que van a obtener una mejor calidad de vida", señaló la doctora Palmira Pramparo, directora de Epidemiología y Prevención Cardiovascular, de la Fundación Interamericana del Corazón.

El trabajo, un subanálisis del estudio Factores de Riesgo Coronario en América del Sur (Fricas), evaluó los mencionados factores de riesgo de 427 personas mayores de 65 años que fueron internadas entre 1991 y 1994 a causa de un primer infarto, en comparación con los factores de riesgo de 396 personas de características similares, pero sin evidencias clínicas de enfermedad cardiovascular.

Los resultados fueron publicados en el último número de la revista Medicina.

Factores de riesgo

"Hasta ahora no se había hecho ningún estudio sobre factores de riesgo para el infarto en mayores de 65 años. Los cardiólogos nos guiábamos por los realizados en los Estados Unidos o Europa", comentó el doctor Mario Ciruzzi, jefe de la Unidad de Cardiología del hospital Pirovano y vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

"Como sus resultados provienen de un estudio bastante amplio, realizado en 35 unidades coronarias de nueve provincias argentinas, pueden ser extrapolados a la realidad nacional", agregó.

¿Qué es lo que encontró este estudio? Que cuando no se controla en los mayores el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo y la hipertensión, los riesgos de sufrir infarto pueden llegar a triplicarse.

"Otro dato interesante que surgió del estudio es el impacto de la historia familiar de enfermedad cardiovascular, que en los pacientes añosos no suele ser tomado en cuenta", afirmó Ciruzzi.

Como explica Schargrodsky, "si bien tener un familiar con infarto no resultó ser un factor de riesgo estadísticamente significativo, tener dos familiares con antecedentes sí lo fue: en estos casos el riesgo es dos veces y media mayor."

Ahora, completó Ciruzzi, "la historia familiar de enfermedad cardiovascular no la podemos cambiar, pero sí podemos trabajar sobre los demás factores de riesgo". Y, como suele decirse, nunca es tarde para empezar.

Control y tratamiento

"Como médico, uno siempre tiene que pensar que vale la pena trabajar sobre los factores de riesgo para reducir la posibilidad de un infarto", dijo la doctora Pramparo. Claro que ante algunos de estos factores todavía está en discusión cuál es el abordaje terapéutico apropiado en las personas mayores de 65 años.

"Esto nos pasa con los tratamientos para bajar el colesterol -agregó la especialista-. Lo que sucede es que los pacientes añosos suelen estar medicados para el tratamiento de otras condiciones, y esta polifarmacia suele conspirar contra la elección del tratamiento. Pero esto tampoco quiere decir que no haya que tratar la hipercolesterolemia de los pacientes de más de 65."

Sobre lo que tampoco existe ninguna duda es de que la hipertensión debe ser tratada, cualquiera que sea la edad del paciente, afirmó por su parte el doctor Schargrodsky. "Lo mismo puede decirse de la diabetes, del tabaquismo y del sedentarismo", completó el doctor Ciruzzi.

Un dato curioso que arroja el citado estudio es que, en las personas mayores de 65, la obesidad no representa un riesgo significativamente aumentado para el infarto. Aun así, tampoco es algo saludable, ya que su relación con la diabetes es innegable.

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION .
Fuente: Diario La Nación
www.lanacion.com.ar