Notas:
El consumo moderado de alcohol disminuye el riesgo
de demencia
  
Investigadores de la Universidad de Rotterdam, en Holanda, han desarrollado un estudio, encaminado a determinar los factores de riesgo para desarrollar determinadas enfermedades en personas mayores de 55 años. El profesor Albert Hofman ha explicado en Pamplona la importancia que tiene el consumo moderado de vino para reducir el riesgo de padecer demencia.

"El consumo moderado de alcohol, en concreto la ingesta de uno o dos vasos diarios de vino, reduce en un 30 por ciento el riesgo de padecer demencia", ha asegurado el profesor Albert Hofman, director del Departamento de Epidemiología de la Universidad Erasmus, de Rotterdam, en Holanda, durante su visita al Area de Neurociencias de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra. Esta es una de las principales conclusiones obtenidas del estudio Rotterdam, un proyecto prospectivo europeo dirigido por Hofman que analiza los factores de riesgo presentes en personas mayores de 55 años para sufrir una enfermedad crónica.

El estudio Rotterdam, que se inició en 1989, es uno de los estudios longitudinales en individuos que superan los 55 años de edad más importantes del mundo. Cuenta con la participación de 15 centros europeos, entre ellos un grupo de investigadores de Navarra, que han recogido los datos clínicos de 12.000 personas mayores de 55 años, sometidas a exámenes periódicos muy detallados.

El grupo del profesor holandés analiza la información obtenida en esos exámenes, y además realiza un seguimiento anual de estos pacientes. El propósito final es determinar los factores de riesgo más importantes de padecer enfermedad cardiovascular, neurológica, locomotora y oftalmológica. En opinión de Hofman, "los resultados obtenidos contribuirán a instaurar medidas preventivas y terapéuticas eficaces de estas enfermedades".

Procesos habituales
Según los últimos datos publicados, de los 380 millones de europeos, 2,7 millones sufren cada año un infarto cerebral, y se diagnostican un millón de nuevos casos de enfermedad de Parkinson. Además, la mitad de la población que cuenta con 90 años de edad tiene demencia, que está causada, entre otros motivos, por enfermedad cerebral vascular. "Estos datos corresponden a pacientes sintomáticos. Sin embargo, si se realiza un escáner cerebral, se comprueba que sólo uno de cada diez pacientes tiene síntomas; es decir, hay nueve personas que tuvieron un infarto sin síntomas agudos", ha destacado el experto holandés.

Los datos anteriores son sufiencientemente ilustrativos de la importancia clínica de la detección de los cuadros de infarto silente, ya que multiplican por cuatro la probabilidad de sufrir un infarto sintomático; triplican el riesgo de padecer demencia similar a la enfermedad de Alzheimer, y duplican los casos de depresión, uno de los problemas más prevalentes en los ancianos.

Esta realidad ha llevado a los directores del estudio Rotterdam a dirigir los trabajos hacia el conocimiento de los factores de riesgo implicados en estas enfermedades crónicas. Para ello, los investigadores de la Universidad de Erasmus están desarrollando estudios genéticos que comparan con la evolución clínica de cada persona y así determinan los factores genéticos o ambientales que están presentes en las personas que desarrollan determinadas enfermedades.

El estudio Rotterdam ha demostrado, entre otras cosas, que en menos del uno por ciento de los casos la demencia tiene su origen en factores genéticos directos. "Muchas personas piensan que esta enfermedad tiene una gran carga hereditaria; sin embargo, existen otros factores relacionados directamente con la presencia de demencia, como es el deficiente aporte de sangre al cerebro", ha añadido Hofman.

Antiinflamatorios
El profesor holandés ha apuntado que la inflamación crónica cerebral podría ser otro de los factores implicados en la aparición de demencia. Esta causalidad se ha estudiado comparando la frecuencia de demencia en personas que toman con regularidad fármacos antiinflamatorios para combatir dolores reumáticos o de otro tipo con la de las que no los toman.

Hofman ha explicado que "el seguimiento realizado en nuestro estudio comprobó que las personas que tomaron antiinflamatorios no esteroideos durante al menos dos años mostraron únicamente un 20 por ciento de probabilidades de desarrollar demencia. El hallazgo responde al hecho de que algunos de estos medicamentos -como parece que también ocurre con las estatinas- disminuyen el nivel de proteína amiloide cerebral, que es un factor de riesgo muy importante para desarrollar enfermedad de Alzheimer".

Grasa en la dieta
Un estudio que se publica hoy en "Neurology" indica que las dietas ricas en grasas no se asocian a un aumento del riesgo de demencia. El equipo de Monique Breteler, del Centro Médico Erasmus, en Roterdam, ha indicado que estudios previos había sugerido que la grasa podía estar implicada en el desarrollo de demencia. Pero su trabajo, que ha incluido a más de 5.000 pacientes, muestra que después de un seguimiento de más de seis años, la ingesta total de grasa, en la que se incluían los ácidos grasos totales, los saturados y los trans, no se asocia con un incremento del riesgo de demencia. Además, se ha comprobado que los ácidos grasos específicos y los fármacos hipolipemiantes no se asocian con una reducción del riesgo de desarrollar demencia.

Los autores del trabajo recomiendan que sus datos se consideren con cautela hasta que se concluyan estudios poblacionales más amplios.

Fuente: Diario Médico
www.diariomedico.com