La atención urgente
que reciben los pacientes que han sufrido un ictus
ha logrado reducir la mortalidad, pero no su
incidencia. Eduardo Martínez-Vila, de la Clínica
Universitaria de Navarra, y Jaime Gállego, del
Hospital de Navarra, han comentado las novedades
que se han producido en dicha patología con motivo
de la celebración, ayer, del Día Nacional del
Ictus.
"La atención precoz y la especializada, así como
los nuevos fármacos y medidas que ya tenemos a
nuestra disposición, es lo que va a constituirse
en nuestra principal baza para disminuir la
incidencia y la frecuencia de accidentes
vasculares e ictus en España. En concreto, existen
nuevos fármacos con acción neuroprotectora y otros
llamados trombolíticos que administrados
precozmente contribuyen a mejorar la evolución del
paciente", ha explicado Eduardo Martínez-Vila, del
Departamento de Neurología de la Clínica
Universitaria de Navarra, con motivo de la
celebración, ayer, del Día Nacional del Ictus.
En España se producen al año entre 200-250 ictus
nuevos por cada 100.000 habitantes, una cifra que
conlleva importantes repercusiones
socio-sanitarias. Cada ictus supone durante los
tres primeros meses de enfermedad un coste medio
cercano a los 6.000 euros. La enfermedad agrupa
las alteraciones de la vascularización cerebral
que condicionan en la mayor parte de los casos
unos déficits neurológicos permanentes, y en un 20
por ciento ocasionan la muerte a lo largo del
primer mes de evolución.
Si se ataja precozmente la enfermedad con el
control de los factores de riesgo vascular -HTA,
diabetes, tabaquismo, sedendetarismo, obesidad,
enfermedades cardiacas, consumo de drogas, etc.-,
se podría disminuir la estadística.
Jaime Gállego, especialista del Servicio de
Neurología del Hospital de Navarra, ha afirmado
que "hasta ahora se ha conseguido reducir la
mortalidad del ictus, pero no la incidencia, que
sigue aumentando, probablemente relacionada con el
envejecimiento de la población. Además, el ictus
es la causa más frecuente de ingreso
hospitalario".
Prevención
El abordaje del ictus no sólo se realiza en las
fases agudas, en unidades especiales, sino que hay
un antes y un después. "Existen medidas
preventivas que tenemos que divulgar para que se
reduzca el número de casos, con independencia de
las medidas terapéuticas que se establecen en la
fase aguda donde el factor tiempo es crucial;
existe un después del ictus que requiere una
adecuación de los medios de atención hospitalaria
y extrahospitalaria, y de atención social".
En lo que se refiere a los principales avances en
el estudio del ictus, en opinión de Gállego el más
importante, respecto al tratamiento, "es la
consideración de esta enfermedad como de
emergencia médica, y con ello, la modificación de
las estructuras sanitarias y la organización
hospitalaria. La aparición de las unidades de
ictus constituye el avance más importante para su
tratamiento".
Martínez-Vila ha recalcado que "la idea de que el
ictus afecta a personas de edad avanzada no es
cierta, ya que también afecta también a personas
jóvenes. Una de las causas importantes es el
consumo de drogas. Se ha visto que la ingesta de
estimulantes, como anfetaminas, cocaína, crack o
éxtasis, y el consumo abusivo de alcohol son
causas del ictus hemorrágico en la población
joven".
El perfil de los afectados por la enfermedad ya no
es sólo el que tiene los factores de riesgo
establecidos, aunque sigue siendo la causa
principal. Para Martínez-Vila, "existen subgrupos
de población en los que la hipertensión y la
diabetes no son factores tan prevalentes, pero sí
el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad, más
frecuentes en jóvenes, donde se suma la ingesta de
estimulantes del sistema nervioso".
Fuente:
Diario Médico
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