El deterioro
progresivo de la masa muscular puede resultar
especialmente preocupante en la edad avanzada. Un
grupo multicéntrico europeo estudia métodos para
preservar la calidad de este tejido tanto en
órganos internos como externos. Por el momento, el
ejercicio físico moderado y adaptado, al margen de
la ingesta controlada de nutrientes proteicos,
puede ser la opción más aconsejable en este
proceso.
"Las pirámides poblacionales no perdonan. Europa
envejece y España también, incluso con mayor
celeridad que la media. El dato es simple pero
escalofriante para los especialistas en medicina
interna", ha explicado Joaquim Gea, neumólogo del
Hospital del Mar y coordinador en España de un
grupo multicéntrico europeo denominado Paneuropean
Network for Ageing Muscle, que persigue establecer
recomendaciones para la población con el fin de
prevenir el deterioro de la masa muscular.
En la edad avanzada la pérdida de masa muscular es
inevitable e irrecuperable, lo que incide en la
deambulación y en todos los procesos fisiológicos.
"Por ello se debe incidir en este aspecto, al
igual que se potencia la prevención en salud
cardiovascular y oncológica", ha señalado Gea,
cuyo equipo del Hospital del Mar ha llevado a cabo
un estudio donde se ha analizado la expresión de
citocinas inflamatorias y receptores TNF en
músculos respiratorios. Para ello se ha tomado
como referencia la edad y el ejercicio que se
realizaba, entre otros parámetros.
Tras cuantificar la IL-1, la IL-6, el TNF alfa y
sus receptores se observaron diferencias según el
sexo. Estas fueron más acentuadas en los
individuos jóvenes incluidos en las muestras de
voluntarios sanos. "Es evidente que los músculos
respiratorios expresan citocinas inflamatorias,
hecho que también se puede apreciar en otro tipo
de tejidos musculares", según Gea.
Entre los miembros del grupo de estudio se
encuentra Bengt Saltin, director del Instituto de
Investigación sobre Músculo de Copenhague y uno de
los principales expertos mundiales en
envejecimiento muscular, así como en fisiología
del ejercicio.
"A partir de los 65 años de edad, es cuando se
produce la gran pérdida de músculo debido al
déficit de resistencia en la misma fibra, lo que
lleva posteriormente a la caída de la
funcionalidad y a la consiguiente inmovilidad", ha
añadido Gea. El ejercicio físico, como puede ser
un paseo diario, y la alimentación con nutrientes
adaptados, incluso suplementados hormonalmente,
son recomendaciones sencillas pero altamente
efectivas. Para obligar al individuo "es
recomendable animarle a realizar una actividad
recreativa o que le lleve a realizar algún
desplazamiento y forzar la deambulación".
En su Punto Justo
La atrofia es mayor y más rápida en los individuos
envejecidos, que puede asociarse incluso al
deterioro óseo y a la osteoporosis. "Las citocinas
que se generan por el ejercicio ayudan en su punto
justo a reducir o evitar la acumulación de grasa y
tejido adiposo innecesario, pero la liberación ha
de ser la adecuada y no en exceso".
Gea ha subrayado que en trabajos de investigación
en población fumadora se han detectado niveles de
saturación de citocinas, lo que podría explicar
por una parte la delgadez y la menor existencia de
depósitos de tejido graso. Se trata de una
acumulación tóxica que se agrava con el alcohol en
cantidades elevadas.
Problema Global
El individuo que mantiene una actividad física
continua y moderada puede alcanzar un
envejecimiento en un estado más satisfactorio. El
problema es principalmente social, dado que el
sedentarismo aumenta conforme se acaba la vida
laboral y familiar, unido a la tendencia al
aislamiento y a la pérdida de la relación social.
"Tenemos que ser activos en la consulta y estar
pendientes de qué nivel de actividad física
realiza el anciano. Muchas patologías, sobre todo
respiratorias y vasculares, podrían prevenirse o
aminorar sus efectos si se recomienda de media
hora a una hora de paseo diario". Cuando el
tabaquismo está presente, se agrava la
inmovilidad. El TNF alfa es una parámetro que se
ha asociado a los fumadores cuando se analiza el
volumen de citocinas acumuladas. La investigación
sobre el deterioro muscular se enmarca en trabajos
que analizan también aspectos vasculares y
neurológicos.
Fuente:
Diario Médico
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