Notas:
Aseguran que estar en contacto con los demás ayuda a mantener la mente ágil
  
Para conservar su desempeño mental, algunas personas entradas en años ejercitan la mente resolviendo crucigramas y/o problemas matemáticos. Sin embargo, un estudio asegura que es más útil ir a visitar a un amigo

Una serie de estudios recientes sugieren que, posiblemente, hacer ejercicios mentales sea bueno para mantener la cabeza en funcionamiento. Pero, según los investigadores, lo que verdaderamente ayuda y mucho es socializar. Los resultados de las pruebas realizadas por un grupo de psicólogos de las universidades de Michigan y de Denver, ambas de los Estados Unidos, sostienen que, si de preservar la agudeza mental se trata, mantener contacto cotidiano con otras personas es tanto o más necesario que realizar cualquier otra actividad intelectual, incluso más formal. “Cuando la gente interactúa con los demás, entran en juego ciertos procesos básicos, como la ejercitación de la memoria, la velocidad de procesamiento de la información y el conocimiento verbal. Pero la interacción también implica el empleo de la vista, el oído, el tacto y hasta el olfato. Es difícil pensar en un problema matemático o una novela que afecte todos estos sentidos”, sostienen los científicos.

Aún así, la cuestión no es tan simple y no basta con decir que “a mayor contacto social, mayor agudeza mental”. Para empezar, según el estudio, es probable que la gente naturalmente más sociable se conserve mentalmente mejor, lo que implica que no se puede diferenciar claramente la causa de la consecuencia. Uno de los autores del estudio, el doctor Oscar Ybarra, de la Universidad de Michigan, dijo que la investigación partió de la presunción generalizada de que, para conservar la mente ágil, es necesario realizar actividades intelectuales. Sin embargo, como mucha gente mayor vive sola, era importante no obviar otros factores que influyen en la decadencia mental. Los estudios están basados en un trabajo anterior que no analizaba directamente la relación entre la actividad social y las habilidades cognitivas. Sin embargo, arrojó conclusiones sobre el tema, apoyando la idea de que el buen estado mental “también puede estar vinculado al ejercicio del cerebro social”.

Las investigaciones precedentes incluían un estudio gubernamental realizado a mediados de los años 70 sobre el bienestar de 1.834 personas de entre 62 y 100 años, además de un estudio de 1986 encargado por el Instituto de Investigación Social que examinaba la vida de 3.617 norteamericanos de entre 24 y 96 años y un tercer estudio, financiado por la Organización Mundial de la Salud en 1991, que analizaba el envejecimiento de la población en cuatro estados norteamericanos. En todos los estudios, los investigadores interrogaban a los participantes sobre su vida social y evaluaban sus habilidades mentales mediante pruebas sencillas. El doctor Ybarra y sus colegas tomaron esos datos, trabajaron a partir de ellos y, finalmente, descubrieron una estrecha conexión entre el contacto social que mantenían los evaluados y su desempeño a la hora de recordar algo o contar en forma regresiva de a tres números.

“Los principales resultados se pueden resumir de la siguiente manera: a mayor actividad social, mejor desempeño cognitivo. Es factible que muchos profesionales que trabajan con gente mayor acepten intuitivamente los resultados de estos estudios, pero, desde el punto de vista científico, no tienen sentido”, dijo el doctor Jerry Johnson, presidente de la Sociedad Geriátrica de los EE.UU. (http://www.americangeriatrics.org/) y Jefe de geriatría de la Universidad de Pennsylvania. Por su parte, los investigadores comunicaron que van a seguir monitoreando a los individuos evaluados y aclararon que no descartan que los ejercicios mentales también sean beneficiosos. De hecho, mencionaron estudios que sugieren que quienes realizan actividades mentalmente estimulantes tienen menos probabilidades de ser víctimas del mal de Alzheimer. Para ellos, la clave es mantenerse inquieto. Y estar en contacto con los demás es un signo de inquietud.

© The New York Times
Fuente: Diario Clarín.
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