El envejecimiento se
percibe en el pelo, la piel o el debilitamiento de
músculos y huesos, pero se fragua en un remoto
lugar de las células, los telómeros, donde una
investigación ha descubierto ahora nuevos detalles
sobre su funcionamiento. La investigación,
realizada por científicos de la Universidad
Rockefeller de Nueva York, y cuyos resultados se
publican en la revista Science, atribuye a los
telómeros un papel protector hasta ahora no
conocido.
Se conoce que los telómeros son estructuras
protectoras al final de los cromosomas de cada
célula que se acortan con cada división celular.
Pero se creía que las células dejaban de dividirse
y morían cuando los telómeros se acababan. "Sin
embargo, nuestro trabajo sugiere que una vieja
célula deja de renovarse cuando sus telómeros son
muy cortos para seguir funcionando, no cuando se
han acabado completamente", afirma Titia de Lange,
la investigadora principal del estudio.
El proceso tiene lugar en el núcleo celular, donde
se encuentran los cromosomas, una madeja de
filamentos de ADN con forma de X que dirigen la
función de las células y determinan cuánto viven y
cuándo deben morir. Justo en la terminación de
cada brazo de los cromosomas se encuentran los
telómeros, que también están formados por
filamentos de ADN y adoptan la forma de una
capucha protectora.
Titia de Lange, responsable del Laboratorio de
Biología Celular de la Universidad Rockefeller, ha
explicado que los telómeros no cuelgan al final de
los cromosomas como algunos científicos sostenían,
sino que forman bucles en forma de T que protegen
la parte final de los brazos del cromosoma.
"Quizás cuando los telómeros se acortan en las
células viejas no sean capaces de formar ya los
bucles protectores y son esos telómeros abiertos
los que disparan la senescencia", ha dicho Jan
Karlseder, otro de los investigadores.
Extrañamente, los telómeros son también
responsables que una célula pueda, por razones
todavía desconocidas, prolongar su vida
indefinidamente, lo que da lugar al cáncer. "El
envejecimiento y el cáncer son dos caras de la
misma moneda", opina Karlseder, también de la
Universidad Rockefeller, quien considera que el
objetivo de los científicos es "poder influir en
uno de los procesos sin afectar de forma negativa
al otro". El equipo de científicos que ha
investigado durante años el papel de los telómeros
ha descubierto también que una proteína, llamada
TRF2, puede ayudar a las células viejas a
continuar su proceso de división incluso cuando
los telómeros son demasiado cortos. Los
investigadores creen que la proteína podría tener
un papel importante en el proceso de alargamiento
de la vida de las células que producen el cáncer,
en el que se produce un crecimiento descontrolado
de los tejidos.
Fuente:
Biblioteca Virtual de la Salud (Cuba)
http://bvs.sld.cu/indice.php |