Notas:
La calvicie inducida por tratamientos de dopamina por Parkinson puede ser reversible, según un estudio
  
MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

Dos mujeres con la enfermedad de Parkinson, que desarrollaron alopecia al ser tratadas con los agonistas de la dopamina pramipexol y ropinirol, pudieron ver que 
la pérdida de cabello frenó una vez que se suspendieron los tratamientos y fueron reemplazados por otra medicación, según un estudio publicado en la última edición de la revista "Neurology".

La enfermedad de Parkinson es una afección progresiva y degenerativa que puede deberse a la muerte de un grupo de células cerebrales que controlan los movimientos corporales. Estas células, apuntan los expertos, denominadas, sustancia negra, producen normalmente un químico llamado dopamina.

La pérdida de dopamina hace que las células pierdan control y dejas a las personas incapaces de controlar sus movimientos con normalidad. En los dos casos mencionados, las mujeres habían comenzado tratamientos con pramipexol y, después cambiaron a ropinirol como terapias de dopamina.

En el primer caso, la pérdida de pelo de la paciente frenó al cabo de dos semanas después del cambio de tratamiento. La paciente recuperó su crecimiento normal de pelo un mes después de cambiar de medicamentos. Al cabo de un año, añaden, de tratamiento con ropinirol, la alopecia no volvió a afectarle.

Por otra parte, en el segundo caso, la paciente experimentó pérdida de pelo tras un aumento de la dosis que solía tomar desde hacía un año de pramipexol. Cuando la dosis se volvió a reducir a los niveles anteriores, la pérdida de cabello continuó. En este caso, la alopecia no se pudo remediar ni siquiera cuando la paciente se
cambió al ropinirol. Finalmente, se pasó a otro tratamiento (carbidopa/levodopa), lo que sí consiguió frenar la pérdida de pelo en una semana y recuperar el crecimiento normal al cabo de seis meses.

Fuente: The Ecotimes
http://ar.the-ecotimes.com