En los pacientes
de edad avanzada con infarto de miocardio, las
transfusiones sanguíneas se asocian a una menor
mortalidad a corto plazo cuando el valor del
hematocrito al ingreso es igual o inferior al 30
por ciento y pueden ser eficaces con hematocrito
al ingreso igual o menor al 33 por ciento. Es la
conclusión de un estudio retrospectivo con datos
de 78.974 beneficiarios del sistema Medicare de
Estados Unidos, realizado por un equipo de las
universidades de Brown y Yale, bajo la dirección
de Wen-Chih Wu, y que se publicó ayer en "The New
England Journal of Medicine".
Partiendo de que la anemia es
perjudicial en enfermos coronarios y de que se
produce en el 24-40 por ciento de los pacientes
hospitalizados mayores de 65 años, los
investigadores estadounidenses clasificaron a la
muestra del análisis en función de su valor
hematocrito al ingreso (5-24%; 24'1-27%; 27'1-30%;
30'1-33%; 33'1-36%; 36'1-39% o 39'1-48%) con el
fin de determinar la existencia de asociación
entre la aplicación de transfusiones y la
mortalidad a los 30 días, pues hasta ahora no se
conocían los beneficios de estas transfusiones en
pacientes de edad avanzada con infarto y diversos
grados de anemia.
Los pacientes con valores de
hematocrito más bajos en el momento del ingreso
mostraron mayores tasas de mortalidad a los 30
días. Las transfusiones sanguíneas se asociaron a
una reducción de la mortalidad a los 30 días en
los pacientes cuyo hematocrito al ingreso se
incluía en las categorías que iban del 5-24% al
30'1-33%.
En los pacientes cuyo
hematocrito estaba incluido en rangos superiores
no se observó asociación con una disminución de la
mortalidad a los 30 días. En uno de siete análisis
de subgrupos (en los pacientes que sobrevivieron
al menos dos días), las transfusiones no se
relacionaron con una reducción de la mortalidad a
los 30 días en los pacientes con hematocrito igual
o mayor al 30'1 por ciento.
Fuente:
DiarioMédico.com
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