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Dos trabajos pioneros publicados en el último
número del New England Journal of Medicine
certifican el valor de nuevos marcadores que
deberían añadirse a la batería de análisis que hay
que pedir a los enfermos con síndrome coronario
agudo.
El primero de los estudios, firmado en último
término por uno de los grandes cardiólogos del
mundo, Eugene Braumwald, se refiere al valor
predictivo de las cifras del péptido natriurético
B en pacientes ingresados por infarto de miocardio
o por angina inestable.
Este producto es una neurohormona sintetizada en
el miocardio, cuyos niveles se elevan cuando el
corazón comienza a fallar. Su papel para predecir
el riesgo de muerte en los episodios isquémicos
agudos no había sido demostrado hasta ahora.
Valores predictivos
Los especialistas han probado que los valores
elevados de péptido natriurético del tipo B, 48
horas después del inicio de los síntomas
coronarios, son un elemento independiente para
predecir el futuro de los pacientes. Así, las
cifras más altas (entre 138 y 1.456 picogramos por
mililitro de plasma) se asociaron a un riesgo de
muerte a los 10 meses hasta nueve veces superior
al que tenían los enfermos con valores de 43
picogramos por mililitro o menores.
En otro estudio, de la Clínica Mayo, en EEUU,
dirigido por el español Antoni Bayes-Genis, se
puntualiza que el PAPP-A, una proteína que
inestabiliza la placa de ateroma de las
coronarias, también está más elevada en los
pacientes con síndrome coronario agudo que en
aquellos con patología coronaria más estable.
El editorial que acompaña a los dos trabajos,
escrito por el doctor LeRoy Rabbani, de la
Facultad de Medicina de Columbia, en Nueva York,
hace énfasis en la importancia de estos nuevos
hallazgos. Para Rabbani, «identificar con buen
margen de confianza a los pacientes que peor
pronóstico tienen es trascendental en una era en
la que los costes sanitarios son cada vez más
elevados».
De esta forma, se pueden recomendar tratamientos
complejos —y muy caros—, precisamente a los
pacientes que más se vayan a beneficiar de ellos.
Además, constatar valores altos de los marcadores
de inflamación coronaria ayudará a recomendar el
tratamiento precoz con estatinas, fármacos que
tienen un poder antiinflamatorio reconocido.
Víctor Córdoba
Fuente: ElMundoSalud.com
www.elmundosalud.com |