Notas:
El anciano precisa un alto control de las infecciones
  
Las infecciones aparecen con más frecuencia en los ancianos hospitalizados que en otros grupos de población. Según los expertos, los servicios de geriatría juegan un papel esencial en la prevención y control de los procesos infecciosos en los que el diagnóstico precoz del germen causante es lo más relevante.

   Los ancianos son pacientes que, por sus características, tienen una mayor predisposición a adquirir infecciones nosocomiales. Los servicios geriátricos reducen este tipo de infecciones en los pacientes de la tercera edad al conseguir menores estancias medias de hospitalización y ofrecerles una atención más completa.

   Junto a ello, la rapidez en la detección del germen que provoca la infección es otro aspecto fundamental para tratar las infecciones.

   Conseguir unas estancias hospitalarias menores es una de las mejores maneras de prevenir las infecciones nosocomiales en los enfermos geriátricos. Así se ha puesto de manifiesto en el XXII Congreso de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología que se ha celebrado en Granada.

   Según ha explicado Nicolás Maturana, del Servicio Médico de la Residencia de Mayores del IASS de Almería y secretario de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología, los servicios de geriatría "consiguen unas menores estancias medias de hospitalización de los ancianos, se les da mejor atención y está claro que cuanto menor sea la estancia hospitalaria, menos probabilidades tiene el paciente de adquirir una infección nosocomial". En su opinión, con los servicios de geriatría es como "mejor conseguimos el viejo aforisma que dice el enfermo justo, en la cama justa y en el momento justo".

Detección.
  Junto a ello, es fundamental adoptar con los enfermos geriátricos todas las medidas de asepsia y "ser muy estrictos en la esterilización", ha insistido el especialista.

  Además, durante la mesa redonda sobre infecciones nosocomiales en el anciano se ha recordado que una de las fuentes de este tipo de infecciones en los enfermos geriátricos es la "yatrogenia, y los propios médicos, por exceso de trabajo o rutina, podemos convertirnos en vehículos transmisores de las infecciones".

  En los pacientes geriátricos es difícil distinguir si la infección que sufren en los hospitales es nosocomial o ya la sufrían antes de ingresar. Pese a ello, por el tipo de germen se puede distinguir esta disyuntiva, puesto que algunos son característicos de enfermedades nosocomiales y otros más propios de la comunidad.

  Pero en muchas ocasiones, según ha señalado Maturana, el proceso por el que el paciente geriátrico ingresa "hace pensar que esa infección ya podría existir, porque, dadas las características de presentación de la enfermedad del anciano, en muchas ocasiones la infección existe aunque sin dar la clínica típica y característica".

  El tratamiento de los pacientes geriátricos con infecciones nosocomiales se centra en medidas universalmente aceptadas por la comunidad científica. No obstante, las especiales características de estos pacientes hacen que la rapidez en detectar los gérmenes que han causado la infección para poder tratarlo sea fundamental. De esta forma, tal y como ha señalado el geriatra, el abordaje terapéutico se basa en una antibioterapia adecuada, pero "es fundamental ser muy rápido en la obtención de muestras".

  En este sentido, María Angeles Martínez, del Hospital Clínico de Granada, ha indicado que una de las mejores maneras de conseguir esas muestras es a través de los esputos inducidos, un sistema con el que se consigue un 98 por ciento de éxito diagnóstico.

Polifármacos.
  Durante esta reunión científica también se ha analizado el consumo de fármacos en este grupo de población y se ha puesto de relieve que tan sólo un pequeño porcentaje de ancianos no consume ningún fármaco. La mayoría de ellos consumen varios medicamentos, siendo los antihipertensivos los más utilizados.

  Para los especialistas, reseñar en las historias clínicas la cantidad de fármacos que consume cada paciente es fundamental para prevenir las interacciones medicamentosas y evitar el deterioro cognitivo en el anciano por el abuso de cierto tipo de fármacos, así como el ajuste de dosificación en función de la edad.

  "Las interacciones son especialmente negativas en el enfermo geriátrico por sus características frecuentes de pluripatología, polifarmacia, efectos adversos medicamentosos y su propia idiosincrasia".
 

Inma Martínez. Granada
XXII CONGRESO DE LA SOCIEDAD ANDALUZA DE GERIATRÍA Y GERONTOLOGÍA
Fuente: DiarioMédico.com
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