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La vejez es una etapa de la vida donde es
frecuente encontrar deficiencias nutricionales
por muchas razones. Existe la pérdida de piezas
dentarias o la necesidad de utilizar
prótesis que lleva a una dificultad en la
masticación, interfiriendo en el gusto de los
alimentos.
El deterioro de la visión interfiere en la
preparación de las comidas. Durante el
envejecimiento disminuye la producción de los
jugos gástricos, alterando la digestión y
la absorción de algunos alimentos, y también
diminuye la capacidad para concentrar la orina
pudiendo llegar a la deshidratación. La menor
motilidad intestinal conduce a la constipación.
Es importante tener en cuenta el aspecto social,
ya que el anciano muchas veces se encuentra
aislado socialmente, sufre la pérdida de seres
queridos, o presenta limitaciones físicas o
económicas que no le permiten tener acceso a
la compra o elaboración de las comidas diarias.
Aquellos que residen en geriátricos
necesitan a menudo dietas especiales.
Durante la vejez disminuye el apetito y
éste es un síntoma frecuente de depresión. Se suma
la gran cantidad de medicación que la
persona añosa acostumbra a consumir, interfiriendo
en el apetito y en la absorción de muchos
alimentos. La presencia de enfermedades
crónicas como artritis, diabetes, enfermedad
pulmonar crónica, insuficiencia cardíaca,
hipertensión arterial, aumenta tambien la
posibilidad de malnutrición.
Existen muchos
estudios que indican en los ancianos la falta
de vitaminas A, B2, B6, y C, así como un
consumo inadecuado de proteínas. Está demostrado
que los ancianos de bajo nivel económico tienen
una ingesta insuficiente de varios nutrientes
como hierro, vitamina C, Calcio.
¿Cómo evaluamos el estado nutricional en una
persona anciana?
Es importante comenzar por un adecuado
interrogatorio sobre la historia dietética,
hábitos de alimentación, si conserva el apetito,
si ha presentado pérdida de peso en los últimos
meses, los antecedentes personales y familiares,
el estado socioeconómico en el que se encuentra en
ese momento, medicación que recibe habitualmente,
consumo de alcohol o drogas. En el examen
físico se pondrá atención en el peso, talla,
grosor de los pliegues cutáneos, masa muscular,
coloración de piel y mucosas, el estado de las
piezas dentarias buscando sígnos de carencia
vitamínica, determinación de la tensión
arterial.
Como exámenes de laboratorio se solicitarán
recuento de glóbulos rojos, blancos, dosaje de
albúmina, transferrina, colesterol, etc.
Calorías recomendadas
Se sugiere un consumo de 2300 Kcal para los
hombres y 1900 para mujeres.
Durante la vejez no se requiere más de 1 gr/Kg día
de proteínas. Durante el envejecimiento se produce
una disminución de la masa muscular que puede
frenarse con una mayor actividad física pero
no con un aumento en la ingesta de proteínas.
Hierro: Es común encontrar ancianos con
anemia por carencia de hierro. Se recomienda
un consumo de 10 mg de hierro diarios tanto para
hombres como para mujeres.
Zinc: La falta de zinc altera la
inmunidad y atrasa la cicatrización. Se
requieren 15 mg diarios tanto para hombres como
para mujeres.
Calcio: La presencia de osteoporosis
a partir de la menopausia con la disminución en
forma progresiva de la masa ósea, aumenta la
incidencia de fracturas de cadera, muñeca,
vértebras. Se recomienda una ingesta de 1,5 g
diarios de calcio o 1 g diario si la mujer toma
estrógenos.
Vitamina C: La carencia de esta
vitamina está asociada al consumo insuficiente
de cítricos o vegetales frescos o al consumo
de algunos medicamentos que interfieren con su
absorción. Se sugiere un consumo diario de 60 mg.
Vitamina D: Es frecuente una disminución de
esta vitamina en los ancianos por que no se
exponen a la luz solar. Se recomienda
suplementar la dieta con 10 microgramos diarios de
vitamina D o una mayor exposición a la luz
del sol.
Es una vitamina presente en la yema de huevo,
aceite de hígado de bacalao, alimentos
fortificados con vitamina D.
Vitamina E: No existen datos que demuestren
una absorción alterada de esta vitamina. Son
buenas fuentes los aceites vegetales, como el de
maíz, soja.
Vitamina A: No se ven deficiencias de esta
vitamina en anciano. La encontramos en la manteca,
leche entera, hortalizas de hoja verde, hortalizas
amarillas, yema de huevo.
Vitamina B12: La absorción de esta vitamina
disminuye en pacientes con trastornos gástricos.
Se recomienda una ingesta de 2 microgramos para
ambos sexos. La encontramos en una gran variedad
de alimentos como huevo, leche, queso, hígado,
carnes.
Ácido Fólico: Es necesario para formar
glóbulos rojos. La ingesta de alcohol y de
algunos medicamentos interfiere en su metabolismo.
Se recomienda un consumo diario de 200
microgramos. Lo encontramos en hígado, brócoli,
espinaca, banana, melón.
Sugerencia de menú diario
Desayuno:
1
taza de leche descremada o 1 yogurt descremado. 1
vaso de jugo de naranja.
1
rodaja de pan integral untado con queso
descremado.
Almuerzo:
1
porción de carne roja, de ave o pescado.
1
porción de vegetales crudos. Condimentar con
aceite de oliva.
Utilizar 1 huevo y preferentemente la clara, con
la cual se puede preparar soufflés.
1
fruta, puede ser cocida.
Merienda:
Igual al desayuno.
Cena:
Verduras cocidas. Se puede acompañar con queso y
con 2 papas o zapallo.
1
rodaja de pan integral.
1
cítrico: naranja, mandarina.
1
vez por semana consumir legumbres.
Tomar 6 a 8 vasos de agua diarios.
Dra. Adriana
Messina
Especialista en Clínica Médica y Nutrición
Fuente: Salud Uno.com
www.saluduno.com |