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La primera
impresión:
Podemos pensar que la residencia ideal es
aquella bien decorada, con música funcional y
donde todos los huéspedes se hallen sentados,
bien arreglados y todo esté en orden. Esto
bien puede responder a un establecimiento bien
conducido, pero también a una patología
institucional muy grave. Un anciano sedado es
más fácil de manejar, pero no es lo que
deseamos. El funcionamiento del hogar debe ser
el más parecido al de nuestro propio hogar.
Deben ver que la gente circule con libertad,
que haya movimiento, que algunos ancianos
lean, cosan o realicen alguna actividad
programada, etc.
Algo que notaremos inmediatamente es el olor:
no debe haberlo sino a desodorante. La higiene
del lugar es fundamental.
Arquitectura / Ambientación / Mobiliario:
No importa el estilo sino que sea funcional
para los huéspedes. Los colores del hogar
deben ser claros, los ambientes amplios y
luminosos y bien ventilados.
La residencia debe contar con espacios
sociales (comunes) y privados. Nuestro
familiar debe disponer de la alternativa de
estar solo si lo desea, o acompañado por sus
pares o por quien vaya a visitarlo.
Los lugares comunes deben tener estímulos
necesarios para la ubicación temporo-espacial:
reloj, almanaque, colores, ventana al exterior
para que puedan diferenciar el paso del tiempo
o el cambio del día.
La decoración debe ser agradable ya que todo
esto influirá en el estado de ánimo del
residente y podrá, cuando no se cumple, alejar
o hacer espaciar las visitas de la familia.
Los desniveles deben tener rampas de acceso
para andadores o sillas de ruedas, si hay
escalera debe haber ascensor y así mismo la
escalera debe constar de pasamanos a ambos
lados. Los pisos deben ser antideslizantes en
todo el establecimiento y sobre todo en los
baños. Todos los lugares de tránsito deben
constar de barandas fijas para poder sujetarse
en caso de mareos. Los baños estarán
acondicionados con barandas a ambos lados del
inodoros o bidet para ayudar al anciano al
sentarse o pararse. El timbre en el baño es
algo que no puede faltar. El sistema de
timbres / alarmas es algo a lo que hay que
prestar atención. Controlemos el timbre del
baño y el que se ubique al lado de la cama,
que sean de fácil acceso para alguien con
dificultad en sus movimientos (nosotros
podemos girar o extender un brazo, ¿nuestro
familiar podrá?). Hay sistemas de llamadores
que solo se desactivan desde el mismo lugar en
el que se efectuó la llamada, estos son los
ideales, ya que nos garantizan la concurrencia
del personal en tiempo y forma al lugar desde
el que fue solicitado.
La puerta de entrada de la residencia debe
tener un sistema de cerradura eléctrica con
timbre del lado de adentro así, si el
residente desea salir deberá tocar el timbre
para que la enfermera le abra y así tener un
control (como medida precautoria del
movimiento de los internados).
La climatización del lugar es otro dato a
registrar. Si el personal circulando tiene
uniforme de mangas cortas, el lugar estará
bien climatizado, tenga en cuenta que los
ancianos regulan mal su temperatura corporal,
tienen menos grados que las personas jóvenes y
pierden calor muy rápidamente. Un buen
geriátrico debe estar bien climatizado. |