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Las comidas:
La comida es un tema que nos acompaña a lo
largo de la vida. La comida es placer, salud,
y satisfacción. No podemos dejar de tenerla en
cuenta a la hora de la internación geriátrica.
Por estro, la dieta debe ser variada y
responder a la prescripción médica (si la
hubiere), Pero veamos, las dietas no deben ser
elaboradas sólo de acuerdo a la historia
clínica de cada paciente, sino también a su
capacidad de ingesta, hay quienes comen más y
quienes comen menos.
En general la cocina diaria consta de dos
platos y un postre (una entrada / sopa) y una
comida. Tenemos la obligación de controlar que
a nuestro familiar le guste este menú, porque
si no pudiésemos ayudar a la variación. Es
decir, la comida es un ritual (familiar) de
gran significado afectivo. En la mayoría de
los establecimientos no existe el menú a la
carta ni el hábito de servir alimentos
sofisticados o caros, pero el problema se
presenta cuando la dieta se parece demasiado a
la de un hospital o se come como si se
estuviera convaleciente. Algo frecuente es la
deshidratación del anciano al llegar al
geriátrico, ¿por qué? Porque la única bebida
de la que disponen es el agua y no les gusta,
quizás estaban acostumbrados a tomar jugos o
gaseosas. De ahí que la ingesta de líquidos
tenga que ver con un "sabor especial" que roza
más con lo afectivo que con lo saludable.
Lo mismo pasa con la comida en general. Hay
personas a las que no les gustan determinados
platos y se ven obligados a comerlos, lo que
traerá como consecuencia trastornos
digestivos, rechazo a los alimentos, pérdida
de peso, desánimo, etc.
¿Qué hacemos como familia ante esto? Podemos
proveer parte del líquido que la persona desee
tomar, igualmente los condimentos, ya que,
aunque existan restricciones médicas la comida
debe tener sabor y si su sabor es el que viene
de la casa, tanto mejor. También podemos
proveer platos suplementarios, tales como
tortas, galletitas, vainillas, o la mermelada
o el dulce al que estaban acostumbrados a la
hora de la merienda.
Debemos observar con atención el equilibrio en
el consumo de carnes y verduras. Nos dirán que
la ingesta de carne vacuna no es buena para el
colesterol, pero en general esto esconde una
razón de costos. La dieta debe incluir pollo y
pescado. Podemos probar la comida, tenemos ese
derecho, igual que la obligación de controlar
la mercadería con que se elaboran los platos.
La limpieza de la cocina es fundamental
también. Por lo general es un sector del
geriátrico que a la familia le está vedado y
no debería ser así. Observar este lugar y el
trabajo en este sector nos dará la idea de qué
y cómo comerán nuestros familiares. |